Amparanoia, que abrirán esta noche la tercera jornada del Noroeste Pop Rock, se despiden del público coruñés
02 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La actual gira de la banda de Amparo Sánchez se puede tomar como un adiós que se repite cada noche. Se trata de la última vez que la banda se suba a los escenarios, por lo que el público coruñés que asista esta noche a la plaza de Riazor, estará ante uno de esos conciertos que, con el tiempo, conllevan a decir eso de «yo estuve allí».
-¿Cómo se lleva eso de estar despidiéndose cada día?
-Pues disfrutándolo muchísimo. Es un reencuentro con la gente y la despedida de este repertorio y estas canciones. Ha sido una decisión que me costó trabajo, pero desde que la tomé me siento muy orgullosa y muy contenta de lo hecho durante todo este año.
-¿No le embarga la emoción en ningún momento?
-Sí, claro que sí. Durante el concierto, cuando empezamos un tema y, de pronto la gente, empieza a cantarlo y no tienes tú que hacerlo, se te pone la piel de gallina. Miras a tus compañeros y te das cuenta de que has pasado muchos buenos momentos en el escenario y los viajes.
-¿Este final puede ser debido a que su lenguaje musical de mestizaje se haya agotado?
-No lo sé. Lo que sí sé es que dentro de mí estaban naciendo otras canciones, con una necesidad de expresar cosas que me han pasado en mi vida personal. Sentía que las canciones que estaba componiendo, por mucho que las arreglara con percusiones y con viento, nunca iban a ser alegres, ni iban a tener ese componente festivo. He decidido ser sincera con mi público, porque podría sacar el próximo disco como Amparanoia.
-Los músicos no suelen aceptar muy bien las etiquetas que cuelga la crítica. Usted es uno de los estandartes de ese mestizaje. ¿Cómo lo lleva?
-No me molesta. Entiendo que la gente necesita llamar a las cosas de algún modo. Esa es la elegida, música mestiza, música que se fusiona, que tiene un mensaje social. Creo que Amparanoia está dentro de ello y es pionera de ese movimiento. No me molesta para nada.
-Son un grupo con mensaje, pero con una postura alegre, al contrario que muchos otros grupos «políticos», que viven enfadados con el mundo.
-La idea que yo pretendo transmitir con mi música es la de rebeldía con alegría. Siempre he querido unir una conciencia desde que no me gustan como están las cosas pero, al tiempo, tomar una actitud positiva. Bailando somos más felices y tomamos fuerzas para hacer otras cosas.
-¿Cree que al poder le molesta esa actitud?
-Bueno, yo lo que sí sé es que los grupos de mestizaje no estamos en las radios ni tenemos la promoción que tienen otros grupos, por lo que algo tiene que haber. El público sí lo tenemos, pero el apoyo es nulo. Hay canales en los que no podemos entrar.
-¿En el 2008 una canción puede cambiar algo?
-Una canción no, evidentemente. Pero todas las canciones, todas las películas, todos los cuadros, todas las maneras de expresión posible, todas las sonrisas que podamos repartir, sí que pueden cambiar algo. La suma de muchas actitudes, haría que el mundo cambiara.
-Más que nunca, esta noche se impone el grandes éxitos a mayor gloria del karaoke colectivo, ¿no?
-Bueno, vamos a tocar cosas que nos gustan tocar que no son tan conocidas, pero el 80% estamos seguros que son esas canciones que todo el mundo quiere escuchar.