La firma concesionaria de la cafetería El Náutico de Sada tiene claro que los aplazamientos para comenzar la obra en la cafetería están dañando gravemente al inmueble. Es más, aseguran que el edificio está a un paso de convertirse en un peligro público. Hace unas semanas una pandilla se coló en el interior para hacer botellón, a juzgar por los restos que dejaron en el interior del recinto, sobre el que pesan varias sentencias que obligan a derribar una planta y parte de la otra.
Los representantes de Galiponte S.L. muestran su impaciencia por comenzar las obras que permitirán la legalización del edificio. Y aclaran que no entienden las razones por las que, a su entender, el Concello está poniendo repararos a cada uno de los proyectos que han presentado. «Hemos aceptado incluso asumir el coste de la urbanización del entorno», detallan en referencia a una actuación que superará los 69.000 euros.
No obstante, lo que más les preocupa es el deterioro que está sufriendo el inmueble, sobre el que la Policía Local ya ha tenido que actuar en más de una ocasión para recoger las vallas que los separan del paseo y que el viento derriba con demasiada frecuencia.
Toldo móvil y espectacular
En el interior del edificio, al que tuvo acceso La Voz, el panorama es desolador, puesto que varios cristales están rotos y las paredes evidencian el abandono que sufre desde hace años. «Es una pena, mira las vistas que tiene este edificio, podía ser un establecimiento de referencia en Sada», aseguran los responsables de la firma concesionaria, que han presentado un proyecto para abrir en El Náutico una cervecería, con una barra circular, que intentarán completar con un gran toldo «móvil y espectacular» para la parte superior del inmueble. La idea es aprovechar este espacio, pero sin las molestias del viento.
Piscina en el sótano
También se barajan planes para la piscina que existe en uno de los dos sótanos del inmueble. Aunque todas estas actuaciones tendrán que realizarse por fuerza una vez que el Concello autorice definitivamente el proyecto de demolición, que se encuentra en fase de información por parte de los técnicos y que ha sido rechazado en tres ocasiones. El último informe que realizó el arquitecto municipal fue a principios de este mes y volvía a detectar errores en el proyecto de legalización del inmueble. «Está claro que a concesionaria debe ser a encargada de garantir a seguridade», zanja la concejala de Urbanismo, la nacionalista María Xosé Carnota.