La exposición recrea la España de 1208, cuando Alfonso IX decidió conceder el fuero de Benavente a la villa de A Coruña.
-¿Qué significó aquello para A Coruña?
-La costa marítima del Miño al Deva necesitaba puertos de carga y descarga de mercancías, y el lugar más adecuado era el entorno de A Coruña. El abuelo de Alfonso IX decidió que fuera el Burgo de Faro (el actual O Burgo), al lado del puente de piedra y de la iglesia románica de Santiago. Pero Alfonso IX desmantela aquello y obliga a que todo el tráfico marítimo se concentre en A Coruña. Convoca a la gente para que pueble la zona y autoriza un consejo local de autogobierno sujeto directamente al rey. Y Alfonso IX nos dice que lo hace «para utilidad de su reino», una expresión que solo utiliza en este documento de los 800 en latín que se conservan de él.
-Es decir, que él instó a que se crease la ciudad.
-Sí. Y se trata de una nueva actitud, de unos nuevos criterios para afrontar la nueva realidad de las ciudades, de los reinos de ciudades que se estaba creando, de la Europa de las ciudades...
-¿Era A Coruña una ciudad importante del reino?
-Calculamos que había cuatro grandes ciudades por tamaño y por la presencia de las órdenes de dominicos y franciscanos, que son León, Zamora, Salamanca y Santiago. Después había otras 14 ciudades que tenían entre 1.500 y 3.000 habitantes y, entre ellas, está A Coruña.
-¿Qué tiene que ver las órdenes mendicantes en la creación de las ciudades?
-Estas dos órdenes se caracterizan por intentar atraer al mundo de las ciudades la predicación y la vida de pobreza. Únicamente quieren fundar conventos donde había ciudades. Y eso nos da una pista para evaluar cuántas ciudades había a principios del siglo XIII.