Los vecinos se dividen ante los postes que rodean el ambulatorio de Vioño
30 abr 2008 . Actualizado a las 12:17 h.La construcción de nuevas viviendas siempre genera molestias en los vecinos. Las que están actualmente en ejecución en el parque de Vioño no solo acarrean los efectos secundarios habituales en estos casos -ruido y polvo de las excavaciones, tráfico constante de camiones, aceras parcialmente inutilizadas-, sino que el feísmo propio de toda la parafernalia de una obra se extiende mucho más allá de su parcela.
«Esto a verdade é que e unha cochinada», comenta Antonio Veira, un vecino de la zona. Lo dice señalando una red de gruesos cables que rodean el centro de salud. Se trata el cableado que emplea la obra contigua para abastecerse de electricidad. Más de diez metros de cable que cuelgan por delante de los ventanales del ambulatorio. «Ademais son gordos e parecen pesados a mais non poder -aprecia el residente contrariado-, se quedas mirando parece que vaian a caer».
Los cables mencionados están sustentados por ocho postes de madera y se disponen a lo largo de la mitad del edificio, de planta cuadrada. Es decir, afectan al lado opuesto a la entrada del centro, al que da a la avenida de Arteixo, y el que va desde esta a Jose María Rivera Corral.
Solución usual
«Bah, iso é o normal sempre nunha obra, todas están así. O que pasa e que a xente xa non sabe de que protestar», comenta Valentín Bouzas, otro vecino. «Quizais este sexa mais aparatoso do que é habitual, pero tampouco supón ningunha molestia para a xente que ven ao médico. Ademais, é algo que so durará uns meses e logo o quitarán».
Profesionales de la arquitectura sostienen que este tipo de cableados suelen depender del punto que la compañía eléctrica señale. Luego, entrará en juego el director de la obra, que lo hará más o menos recogido y con mayor o menor impacto estético.
En ese caso, la división está servida. Eso sí, nadie tiene la solución: «Non van agora a perforar o chan para metelos», señala Bouzas. «O serio sería que a toma da electricidade estivera dentro da obra», comenta Veira. Al no darse ninguna de las dos posibilidades, los vecinos tendrán que vérselas con esa fealdad hasta que los edificios estén finalizados.