Todos los vecinos que viven cerca de la CP-0302 de Teixeiro tienen en sus casas botas impermeables. Es un elemento indispensable cada vez que la lluvia es fuerte. El vial provincial que bordea sus casas se convierte en una piscina cuando las precipitaciones son intensas. Un tramo de esta carretera, de unos cincuenta metros de longitud, almacena litros y litros de agua, como si se tratase de un depósito. Pero no lo es. Es el punto por el pasan diariamente decenas de vehículos por una transitada carretera de 13 kilómetros, que une las localidades de Teixeiro y Castrillón, con cinco pequeños núcleos de población entre los dos puntos. Por aquí también pasan los que viajan desde Coirós y buscan un atajo alternativo a la autovía y la Castellana.
Hasta ahora, la sequedad del invierno solo hizo que los vecinos de esta zona tuvieran que tirar de manta. Los microclimas provocan diferencias de hasta cinco grados, en apenas cuarenta kilómetros. En los días más fríos del invierno, los tres registrados en A Coruña pasaban a los -2 en Teixeiro. Hacía frío, pero no llovía. Cuando llegaron las precipitaciones volvieron las katiuskas.
Los vecinos afirman que el origen del problema está en la suciedad que se acumula en los arcenes. La maleza cubre los aliviaderos por los que debía correr el agua acumulada y la carretera se convierte en una poza de tránsito imposible para los peatones y dificultoso para los vehículos. La lluvia dio ayer una tregua matinal. Había nubes en un cielo que clareaba con el paso del tiempo. Desde las nueve de la mañana no se registraron precipitaciones. A pesar de ello, el agua llegaba a los veinte centímetros de profundidad en el tramo más afectado.
En coche a casa
En el inicio de esta carretera se encuentran dos viviendas, apenas separadas por unos metros. No se puede acceder a una de ellas sin el calzado necesario. Es lo que hace uno de los vecinos, que lleva en brazos a su nieto. El niño solo puede jugar con su bicicleta en el interior de la finca. Salir a la carretera se convierte en una aventura de final incierto. Y si el calzado no es el adecuado, la única manera de entrar sin mojarse es utilizando un coche.
El agua estaba presente ayer todo el ancho de la calzada, pero a lo largo de esta semana llegó a afectar a un tramo de más de doscientos metros de largo, en el inicio de esta vía comarcal.
Soluciones
El alcalde de Curtis, Javier Caínzos, afirma que el problema de inundaciones en esta vía no es nuevo. «Ten moito lixo e nas beiras se converte nunha poza cando chove un pouco forte», explica.
Desde el Ayuntamiento afirman que arreglar el drenaje en esta carretera no requiere grandes inversiones. «Cun par de palas, que desbrocen ben as marxes e a deixen limpa de maleza, isto estaría solucionado», señala Caínzos.
El primer edil de Curtis espera que el servicio de mantenimiento de carreteras de la Diputación lo arregle. «Se se dan unha volta por aquí, en poucas horas o tema estaría resolto».