El textil arrincona a los clásicos

A CORUÑA

Los puestos de ropa crecen de forma vertiginosa, mientras que los de productos naturales de la comarca, las queseras o la artesanía de madera van a menos

02 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los betanceiros presumen de feria y de su historia, ya que se remonta al siglo XIII. Aseguran que incluso fue laureada por reyes. De hecho, en 1467 Enrique IV de Castilla ratificó a esta ciudad el privilegio de celebrar un mercado cada 30 días y además autorizó que un mes al año fuesen francas, es decir, exentas del pago de impuestos.

A pesar de todas estas prebendas en los últimos años en la plaza García Hermanos hay dos grupos de ambulantes que se miran de reojo. Y es que en cada edición los vendedores de ropa, bolsos y lencería se multiplican, arrinconando a los feriantes más clásicos. «Yo lo tengo muy asumido, ya sé que el mío es un oficio que está muerto», reconoce Jesús Lorenzo, vendedor de música original. Antaño su puesto era la banda sonora del mercado, ahora reconoce que no madruga y que solo va a 16 ferias al mes, el mínimo para no perder dinero.

La lluvia

Tanto este vendedor como Isaac Fernández, que ofrece plantas y frutales, están en la línea imaginaria que divide a los vendedores que cada día van a más y a los que resisten. Los primeros toman la plaza e incluso han comenzado a invadir la feria del ganado; los segundos aspiran a sobrevivir en el cantón y la rúa do Castro. «O los concellos empiezan a regularlo un poco o dentro de nada solo serán ellos los que vengan», detalla el ambulante, que esperaba que ayer fuese una de sus jornadas con más beneficios. «Es la época de plantar frutales, pero la lluvia y el frío ahuyentan a los clientes», se lamenta.