El apagón del Millenium no es un problema de un fallo técnico, sino de unos actos vandálicos, que han dejado inservible la instalación eléctrica del monumento ubicado en San Roque de Afuera y que, junto a la torre de Hércules, es el gran referente lumínico de la noche coruñesa.
El alcalde, Javier Losada, reconoció ayer que los desperfectos son cuantiosos, durante su intervención en el programa Cita en María Pita, que conduce Pablo Portabales en Radio Voz. Aunque no hay una fecha concreta para su reparación, el regidor indicó que «estamos trabajando en ello». No obstante, estima que no estará operativo, al menos, hasta dentro de dos semanas. Los vecinos de la zona mostraban su extrañeza en los últimos días porque no se conectara el prima de cristal.
La zona del paseo marítimo en la que se encuentra el Millennium, menos frecuentada que otros tramos al iniciarse allí la pendiente, así como el hecho de que parte de su recinto quede a distinto nivel y protegido de las miradas de los vecinos de las viviendas de San Roque hace que haya sido utilizado en más de una ocasión como diana por grupos de delincuentes.
Recién reparado
Esos espacios, que nunca llegaron a utilizarse, dejaron las imágenes más sorprendentes de las secuelas que dejó la tormenta del pasado 9 de diciembre. Las vallas del recinto se cayeron y el aspecto que presentaban las instalaciones era desolador, ya que los falsos techos también habían sucumbido ante el envite del oleaje y el viento.
No era la primera vez que el monolito sufría desperfectos debido a las malas condiciones meteorológicas, también le pasó en enero del 2005. En aquella ocasión, los operarios de Necso, la firma que realizó el proyecto diseñado por el artista Gerardo Porto para conmemorar el cambio de siglo, habían llenado tres contenedores con la madera, cristales y piedras que se recogieron al pie del obelisco. Según los trabajadores, algunas de las rocas de la escollera se habían convertido en «proyectiles demoledores», que destrozaron la zona. Esos daños ascendían a más de 120.000 euros.
Los bajos del Millenium han supuesto un escollo desde su inauguración, ya que si bien estaban diseñados para acoger algún establecimiento de ocio o restauración finalmente esta opción no cuajó.
Otra de las alternativas que se habían barajado, y también resultaron infructuosas, era destinar estos espacios a una nueva sala de exposiciones municipal.