Siempre que hay un corte de suministro, ya sea de agua, electricidad o gas, hay afectados que reivindican una indemnización por las pérdidas sufridas. Ya sea por lo que han dejado de ganar en la venta o por los productos que se desperdician. El corte de ayer no iba a ser menos. El propietario de la cafetería Galeón, en la zona de Eirís, se lamentaba de la hora en la que no pudo usar la cafetera, así como los daños que pudo sufrir en los alimentos que tenía en la nevera. Adolfo Blanco es su propietario y cree que «debería legislarse de una vez que las compañías de suministro indemnicen a los clientes».
Este hombre cree que «si uno paga por un servicio y falla, los responsables han de sufragar los daños que ocasiona».
De la misma opinión es Josefa Rioboo, que regenta una peluquería en el Birloque: «Tuve que rechazar a dos clientas». Según explicó, trabaja con un calentador eléctrico, necesario para calentar el agua con el que lava el pelo a las clientas. También usa secador, que ayer quedó inutilizado durante una hora y veinte minutos. Cuenta esta mujer que no reclamará nada a Unión Fenosa o la empresa que produjo la avería «porque no sería más que una pérdida de tiempo». Dice que se les debe obligar por ley a acatar sus «numerosos» fallos.