La nieve no impide que los gallegos suban a O Cebreiro

A CORUÑA

14 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Decenas de gallegos se acercaron ayer al mediodía a los núcleos de la montaña lucense para disfrutar en familia de la nieve. Los hosteleros de la comarca no se esperaban la visita ya que el día amaneció con un temporal. Pero la lluvia y el viento, que fue persistente a lo largo de toda la mañana, no impidió que numerosos conductores subiesen hasta los 1.200 metros de altura en que se sitúa O Cebreiro.

Ni siquiera la advertencia de Tráfico, que invitaba desde la una de la tarde a usar las cadenas durante 20 kilómetros de la carretera LU-633 -que une Pedrafita con Samos-, disuadió a los turistas, decididos a no perderse la posibilidad de jugar con la nieve, deslizarse en una tabla por las laderas nevadas y degustar del plato típico de la zona y la temporada, el cocido. Desde la apertura de la Autovía de la Noroeste a inicios de la década, el binomio fin de semana y nieve funciona a favor de los hosteleros, que palían la caída de peregrinos del invierno con la llegada de habitantes de las urbes, especialmente de A Coruña y Lugo.

El peor momento de la jornada se vivió en torno a las cinco de la tarde, cuando una intensa nevada dejó atrapados a los coches aparcados junto a los mesones de O Cebreiro. La escena más repetida fue entonces la de los viajeros apeados empujando los vehículos para sacarlos de la nieve. También se vieron afectados los conductores que en ese momento descendían de O Cebreiro hacia la A-6, con algunas salidas de la calzada sin mayores consecuencias. Las máquinas quitanieves facilitaron el tránsito y evitaron males peores.

La nieve también se dejó notar en Ourense. Así, complicó el tráfico en las carreteras de los concellos de A Pobra de Trives, Castro Caldelas, Viana, y en 20 kilómetros de la A-52, a la altura de A Mezquita. Solo fue necesario el uso de cadenas en el acceso a la estación de Manzaneda, donde hubieron de cerrar las pistas de esquí a pesar del lleno total por el peligro causado por el fuerte viento.