El Urquiola, el establecimiento que tomó el nombre de la tragedia marítima, ha echado el cierre. La familia propietaria lo alquila. Julio López y Sara Suárez lo abrieron en 1976. «Yo tenía 6 años», recuerda su hija, Isabel . Un par de años después, se convirtió en un restaurante de comida francesa de la mano de dos hermanos llegados de Suiza. « Demetrio y Julio estuvieron unos cinco años y después abrieron otro local en el mismo pueblo», relata la joven. El Urquiola pasó después a ser un disco-bar, se rebautizó Arena y aguantó un quinquenio más. «Estuvo un año cerrado, y en 1989 mi hermana Belén y yo lo volvimos a reabrir con su nombre original». En junio del año pasado se tomó un descanso, porque «empecé a los 18 y tengo 37; la hostelería quema mucho y o lo hacía ahora o ya no cambiaba», explica. Pero el establecimiento volvió a conquistar nuevos dueños, y en la Navidad pasada se alquiló de nuevo. Hasta septiembre. Ahora, vuelve a estar a disposición de quienes no teman a nombres infaustos en el 83 de la travesía de Meicende. Por toda España. «Por favor, quiero saludar a todos mis clientes -pide Isabel- sé que están por toda España y que se reconocen entre ellos». Tiene su explicación: «Muchos eran trabajadores de montaje en la Refinería y nosotros repartimos camisetas; me han llamado desde Mallorca para contarme que, al vérselas puestas, se acercan a saludarse y, por supuesto, sale el tema del bar». «Me reí mucho con todos ellos y fueron años buenos», comenta, no sin añoranza la pequeña de la familia. Ahí los tienen, posando en el establecimiento, ya cerrado, ante una imagen del siniestrado buque. Cosecha del 42. «Fíjense ya lo mayores que somos, pero seguimos viéndonos y reuniéndonos». Lo dice una de las maestras de la primera promoción graduada tras la Guerra Civil, Finuca Armesto . Ella, junto con otras compañeras, volvieron a revivir historias en un almuerzo que ayer celebraron en el restaurante Noray. Se sumaron, entre otras, Manolita Vázquez Pereiro y Pilar Novo, y se esperaba también a Consuelo Corsanegro , que no fue alumna de aquella promoción, sino la profesora de francés. Tiene 97 años. La reunión dio para mucho, y no faltó el recuerdo para las que ya no están. Ayer no solo hubo reunión de antiguas profesoras, sino que, unos metros más adelante, en las instalaciones del Sporting Club Casino de la calle Real, compartieron mesa y mantel un grupo de ex alumnos del instituto Salvador de Madariaga, conocido también como el Masculino. Entre los presentes se encontraba el presidente en funciones del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Antonio González Nieto , quien volvió a recordar anécdotas de su juventud junto con sus antiguos compañeros de clase. Al final, todos llegaron a la misma conclusión, y es que mucho han cambiado sus vidas desde que compartieron pupitre. Y continuamos hablando de comidas, aunque esta vez tuvimos que viajar hasta Betanzos, donde nuestro veteranísimo corresponsal de La Voz en aquel municipio, Antonio Naya , celebró sus recién estrenados 82 años de vida en compañía de toda su familia. El restaurante La Paz, en Espenuca, fue el lugar elegido para esta celebración, que no quiso perderse ningún miembro de esta saga, en la que ya existen tres generaciones de Nayas . Traslado. Y terminamos también en el municipio betanceiro, donde el pasado viernes se celebró una comida en honor a María Blanco Aquino , secretaria del Juzgado de Instrucción número 3 de Betanzos, y de la oficial de la misma sala Beatriz Veiga de la Fuente , que han decidido cambiar de destino. Un grupo de funcionarios, abogados, jueces y procuradores no quisieron dejar pasar esta oportunidad para desearles lo mejor en su nuevo puesto y se sumaron al homenaje.