Agentes de la Guardia Civil montaron ayer un nuevo control antiterrorista, un dispositivo iniciado a finales de la semana pasada. En esta ocasión, el registro se diversificó por varias zonas de Oleiros, y al igual que había ocurrido en la autopista AG-55 (A Coruña-Carballo), también contaron con perros adiestrados.
Uno de los puntos de control estaba situado en la rotonda de O Carballo, a la altura de la urbanización Lamastelle. Otra unidad de agentes policiales se instalaron en San Pedro de Nós, en las inmediaciones de las curvas de Biona. Sin embargo, el grueso del dispositivo se colocó en la N-VI, en el kilómetro 586, en el desvío hacia la urbanización El Pinar.
Los agentes paraban a cualquier tipo de vehículos, incluso furgonetas y taxis. Solicitaban a sus conductores que se bajasen y que les entregasen las documentaciones, ITV, seguro, permiso de circulación y carné de identidad. A continuación iniciaban su inspección los perros, husmeando desde el habitáculo de los vehículos hasta el maletero o la caja de transporte de mercancías si se trataba de furgonetas.
Refuerzos desde Madrid
Fuentes policiales indicaron que se tratan de controles rutinarios y que se llevan a cabo desde primera hora del día. Los agentes coruñeses están contando con el apoyo de varios compañeros especialistas procedentes de Madrid.