El director de Seguridad afirma que la normativa actual no puede evitar las concentraciones de jóvenes
20 nov 2007 . Actualizado a las 14:17 h.«No se puede sancionar a los chicos por hacer botellón», explico ayer el director de Seguridad Ciudadana, Germán Lago. Lo dijo momentos antes de empezar su intervención en una charla en la agrupación socialista coruñesa en la que, junto a la directora general de Protección Civil de la Xunta de Galicia, Esther González, y el subdelegado del Gobierno, Jose Manuel Pose, departieron sobre el momento actual de la seguridad en la ciudad.
Dentro del marco normativo de ruidos vigente, y a la espera de de que se apruebe la anunciada nueva ordenanza, las facultades de la policía en ese aspecto son limitadas, tal y como reconoció Lago. De todos modos comentó los campos de actuación en los que sí intervienen los agentes dentro de estas reuniones nocturnas: «Se procura que no se haga ruido, que no haya vehículos con la parte trasera en plan discoteca, algo que se está impidiendo. Este fin de semana, por ejemplo, se incautaron unos bongós y un megáfono. También el que haya presencia policial evita las riñas».
«La ordenanza actual solo sanciona las conductas individuales o las de un colectivo representando a través de unas personas que solicitan una autorización para hacer una actividad, que no es el caso del botellón», explicaba Lago.
Grupo no organizado
«Ahí no hay un colectivo ni una persona física concreta -continuaba-, sino que se pueden juntar 400 o 500 personas, que cada una de ellas es un persona individual y el volumen sonoro de todos sus ruidos juntos produce una molestia, pero no es una persona física y concreta la que hace ese ruido, sino el grupo».
Para precisar de un modo más claro el destino de la ordenanza ponía un ejemplo: «Si es una organización que organiza una fiesta, una verbena, sí es una persona jurídica o física. En el botellón se da un grupo de gente que no tiene conexión física, ni moral, ni tampoco organizativa».
Respecto a las identificaciones de menores en las zonas de botellón, Lago confirmó que se continúan haciendo, pero que son «insignificantes» dentro del volumen total de gente reunida: «Habitualmente se identifican los fines de semana entre tres y una docena de jóvenes».
Cambio de zonas
El hecho de que se estén produciendo este tipo de actuaciones policiales es una de las causas de que muchos jóvenes busquen otros lugares, más resguardados de la vigilancia como los jardines de Méndez Núñez. El responsable de Seguridad Ciudadana lo confirma: «El botellón es cíclico. Van cambiando las zonas. Nosotros estamos incidiendo en las zonas que más afectan al vecindario».
En cuanto a la marcha del plan de choque hasta la fecha, Lago se muestra satisfecho: «Lo evaluamos positivamente ya que, incluso hablando con los jóvenes, prefieren que haya presencia policial, porque pueden reunirse incluso de modo más pacífico, sin que haya altercados, riñas ni agresiones».