Los Dalton amplían sus condenas en seis meses

La Voz

A CORUÑA

15 nov 2007 . Actualizado a las 11:57 h.

El «pacto de silencio», explica el magistrado del Juzgado de lo Penal número 2, José Antonio Vázquez Taín, empleado en el juicio por los cinco acusados de una pelea tumultuaria que se registró en un pub de Riazor en septiembre del 2000 no les ha librado de pena de seis meses de prisión a dos de los considerados como del grupo atacante Amadeo Pérez Castelo y Jesús Franco Martínez, y a las tres supuestas víctimas, grupo que formaban los hermanos César Álvaro, Fernando Manuel y Roberto Marcos Fernández Brañas, conocidos como los Dalton.

En la sentencia se explica que los hermanos estaban tomando algo dentro del establecimiento cuando comenzaron a insultarlos desde el exterior un grupo bastante numeroso de personas que portaban bates de béisbol y aunque la camarera optó por arrimar la puerta para impedir que ambos bandos se entrenaran e intentó dialogar con los que estaban fuera del pub y calmar los ánimos, Roberto Marcos se asomó y fue golpeado con un bate. Tras esta agresión, sus hermanos tomaron unas bolas de billar y salieron, portando además una navaja y, según se relata en el fallo, se enzarzaron en una agresión mutua, en la que Jesús Franco, uno de los condenados, quedó tendido en el suelo al recibir un navajazo en el pecho. También resultaron lesionados los tres Dalton.

El magistrado cuestiona la declaración de Jesús Franco en el juzgado ya que afirmó que no recordaba nada y negó conocer a los hermanos, cuando en un primer momento había dicho que fueron sus agresores.

«Inconcebible»

«Es imposible que Jesús no recuerde quién fue el que le agredió, y más increíble que no recuerde ni que hacía en el lugar, ni que salió huyendo del mismo pese a estar gravemente herido, conducta que únicamente se explica, ante el miedo a ser detenido por haber participado en un delito», se recoge en la sentencia, en la que se tilda de «inconcebible y absurda» la declaración de Amadeo, que «pese a que no iba bebido, tal y como declara, no recuerda ni que hacía en el lugar, ni con quién iba, ni qué estaba haciendo allí, ni vio los bates de béisbol, ni puñetazos, ni sangre, ni nada de nada». La sentencia explica que aunque los hermanos Fernández Brañas admiten la pelea y se describen como víctimas, el magistrado apunta que podían permanecer dentro del local y «decidieron salir voluntariamente a responder a la agresión».

Taín explica que la única testigo que relata con «todo lujo de detalles» lo que ocurrió fue la camarera, que explica que los hermanos respondieron a una provocación y que cuando los tres empezaron a sangrar por la cabeza y Jesús sufrió graves heridas, el grupo que se enfrentaba a los Dalton se dispersó y sus integrantes huyeron.