El incendio que comenzó la noche del viernes en la nave de la firma Puertas Tren de Cambre siguió dando sustos durante el día de ayer. De hecho, en torno a las once de la mañana se produjo una explosión en el centro de la parcela, a la que siguió un reavivamiento importante de las llamas.
El incidente causó algún que otro sobresalto a los que rodeaban por la nave, ubicada en el polígono del Espíritu Santo. A esa hora dos camiones de bomberos seguían en la zona y varias dotaciones de bomberos de Arteixo y Protección Civil trabajaban en la parcela, que permaneció acordonada.
En torno a las doce del mediodía el techo de la nave ya estaba pegado al suelo y sólo quedaba en pie un cartel con el nombre de la factoría que presidía la entrada. Frente a él permaneció la práctica totalidad de la plantilla, así como el propietario de la firma. El empresario relató que estaba junto a su esposa en una feria del sector en Valencia y que cuando se enteró del accidente puso rumbo a Cambre. Condujo toda la noche y le dio tiempo a ver algunas de las llamas que seguían devorando su fábrica a lo largo de la jornada de ayer.
Enmudecidos
Ni este hombre ni los trabajadores de la firma tuvieron ánimos para hablar demasiado sobre el suceso. De hecho, permanecieron durante horas ante los restos de la nave y se negaron a confirmar algunas de las posibles causas que pudieron detonar el incendio y que se barajaban entre algunos de los que se acercaron al polígono del Espíritu Santo, donde, dada la magnitud del siniestro, se respiraba un ambiente tenso.
«Es casi un milagro que las llamas no hayan devorado las fábricas que están al lado, se quedaron a unos metros», comentaba una de las trabajadoras de otra firma del recinto industrial.
El fuego comenzó en uno de los palés de 35 puertas cada uno amontonados en la nave y enseguida devoró miles de unidades que estaban preparadas para distribuir mañana entre diferentes destinos.
A última hora de la tarde ya no quedaba rastro de esta mercancía y ni siquiera podía intuirse cómo era esta fábrica construida hace unos cuatro años y que vendía puertas en diez países del mundo. Más de 18 horas de fuego acabaron con la nave industrial de almacenaje.