Una experta médica dice que los chicos creen que «si no beben, no ligan o no hacen amigos»

A CORUÑA

El Grupo Popular coruñés organizó un debate para trata el tema del botellón. Enfocado desde cinco perspectivas diferentes (la política, la vecinal, la médica, la psicológica y la estudiantil), el objeto del encuentro era la extracción de información para la elaboración del borrador de ordenanza que la formación liderada por Carlos Negreira presentará en las próximas fechas.

El acto congregó a unas 75 personas en el salón de actos del Colegio de Médicos, que, junto a los ponentes, debatieron sobre la situación actual de este tipo de concentraciones, que surgen durante los fines de semana en algunas plazas de la ciudad. Pilar Farjas, concejala por el PP, ejerció de moderadora y advirtió desde el principio que pretendían aportar el enfoque de la salud pública, según ella, postergado a un lugar secundario.

La primera en hablar fue Inés Queijeiro, médico en un unidad de alcoholismo, que ofreció una de las claves del fenómeno. «Ligado al botellón está la sociabilidad -explicaba-. Los chicos dicen que si no beben no ligan o no hacen amistades. Partiendo de ahí, se hace necesario impulsar otras formas de sociabilización y entretenimiento entre los muchachos para que no tengan que recurrir al alcohol».

«Además de ello -continuaba la especialista-, desde un punto de vista sanitario hay que impulsar las campañas educativas. Se deben hacer conferencias y talleres de bebida sin alcohol».

Otro de los ponentes, Manuela Araújo, psicólogo especialista en drogodependencia, añadió que el problema no solo radicaba en el alcohol, sino que en el botellón también se empleaban otro tipo de drogas: «Casi el 30% de los asistentes a botellones señala que consume cannabis, cocaína o éxtasis». También se refirió a otro tipo de situaciones que se registran. «Se producen constantes peleas y conductas sexuales desinhibidas que influyen en las enfermedades de transmisión sexual», dijo.

Precio y calidad

Las intervenciones que más reacciones provocaron fueron las de Asís Pérez, un miembro del asociacionismo estudiantil universitario que se presentó como practicante del botellón. Explicó la evolución del fenómeno en la ciudad: «Hay botellón desde hace unos 10 años y es un hábito que forma parte de la función social de los jóvenes. Lo hubo en los jardines de Méndez Núñez, que no se molestaba a nadie, posteriormente en la plaza del Humor, donde ya se afectaba a los vecinos, y luego se trasladó a la plaza de Azcárraga. Curiosamente cuando llegó ahí fue cuando surgió este bum. ¿Qué pasa, es que hay gente muy importante ahí? Porque todo ese despliegue de patrullas lo que hizo es que volviera todo a la plaza del Humor. Parece que a la gente que vive en ella se le hace menos caso porque tiene menos poder».

El representante universitario también aludió a la situación de las zonas de copas oficiales. «El precio de las copas es exagerado -opinó-. Con el poder adquisitivo que tiene un estudiante no puede gastar 25 euros en cuatro copas, cuando las tomas por 5 euros haciendo botellón. Además de ello, la calidad del alcohol que se sirve por ahí es muy dudosa». Al hilo de esta idea señaló: «Yo echo en falta a los representantes de hostelería en este debate, a ver qué tienen qué decir a ello».