La Torre, patrimonio del «kitsch»

Rubén Ventureira

A CORUÑA

Los recuerdos turísticos que representan el faro coruñés van desde un surtidor de bebida hasta un cuelgabolsos, pasando por los más clásicos llaveros e imanes

17 oct 2007 . Actualizado a las 18:20 h.

Atinó el alcalde cuando el sábado pasado dijo que había que renovar el merchandising de la torre de Hércules. Las piezas más turísticas están en el otro extremo de lo que puede ser considerado patrimonio artístico de la humanidad. «Cuanto más hortera, más se vende», admite entre risas el simpático Antonio Ripamonti, que el pasado 2 de julio abrió en la calle de la Franja la tienda de souvenirs Brigantium.

Pasearse por este establecimiento en busca de representaciones de la Torre es en sí un recorrido turístico. Da para una hora. Hay pins, llaveros, ceniceros, imanes, torres de cerámica (gris o marrón), platos, tazas, abrechapas, campanillas, servilleteros, joyeros, vasos de chupito, relojes, cuelgabolsos, apoyabolígrafos, algún objeto inclasificable tipo metopa y, en la cumbre del kitsch , un surtidor con un pequeño grifo en el que, bajo el dibujo del faro bimilenario, figura la palabra «whisky». «Funciona, eh», matiza Ripamonti sobre esta curiosa pieza, que viene acompañada por cuatro vasos de chupito y, en su versión grande, se despacha a 32,5 euros.

Los artículos hercúleos que más vende Brigantium son los imanes (1,95) y los llaveros (1,75), porque son los objetos más baratos. También tienen buena salida las reproducciones del faro en cerámica (la más económica se despacha a 3,95 euros). Sorprende una (17,95 euros) en la que un gaiteiro gigante se aposenta al pie de la Torre y su cabeza llega hasta la cuarta fila de ventanas de la fachada.

Para su venta, es importante que el objeto tenga el topónimo castellano, «pues hay muchos que si ven 'A Coruña' dicen que no lo compran».

Las brujas arrasan

Asegura Ripamonti que no se ha sentido en las ventas la elección del símbolo coruñés como candidato español a patrimonio mundial. «Es que los que compran son en su inmensa mayoría turistas, y no se han enterado de la noticia», argumenta. Tampoco ha notado un incremento por ese motivo José Luis López, propietario de la tienda Silvela, en la plaza de María Pita. «Estoy a la espera de que el Ayuntamiento o el que sea edite un cartel en el que se ponga que es candidato a patrimonio de la humanidad, para ponerlo en la tienda y que así los turistas se enteren».

López vende una de las pocas camisetas que encontramos en la que se representa el faro. Está acompañado por el tranvía, la Domus, la plaza de María Pita y la estatua de la heroína. Se despacha a 10 euros.

En ambos locales las que arrollan en ventas son las brujas en sus variadas representaciones. Al igual que en Brigantium, en la tienda Silvela los souvenirs de la Torre con más éxito son los imanes y los llaveros, además de unos estilosos pins de plata de la empresa local Ardentia.

Lo «chic»

Si se tira por lo más caro, el merchandising gana calidad. Pero las torres de Hércules de Sargadelos o de la joyería Malde son más del gusto de los coruñeses que de los turistas. Otra alternativa es adquirir en el Bazar de Pepe alguno de los espectaculares pósteres en los que los hermanos Cabarcos recrearon la Torre en diferentes etapas de su pasado. Antes, estos artículos se vendían en la propia torre de Hércules, junto a una foto de esta misma empresa en la que se veía a un grupo de jóvenes escapando de una ola gigante en las rocas cercanas a la zona donde encalló el Mar Egeo . Pero «desde hace varios años» no hay tienda en el faro, informa el encargado de la empresa concesionaria. «Que la haya, y que el merchandising sea exquisito, es cuestión que corresponde al Ayuntamiento», dicen.