El botellón de ayer fue el más silencioso de los últimos días, apenas se dieron cita unas diez personas en la plaza de Azcárraga y otras cincuenta más en la plaza del Humor. En este tranquilo ambiente no se produjo ningún tipo de altercado, ni ningún ruido más alto de lo normal. Pese a todo, cada cierto tiempo patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local pasaban vigilando por si se producía algún tipo de suceso.
En la plaza de Azcárraga, además de la vigilancia policial dos guardias jurados cuidaban del palco instalado para la celebración de las Fiestas del Rosario y tampoco tuvieron que intervenir. En el ambiente se comentaba que las Fiestas de San Froilán motivaron un notable descenso de universitarios, muchos de los cuales pasan el fin de semana en Lugo.
El sosiego de la noche de marcha se podía comprobar también en los típicos establecimientos donde los jóvenes se nutren de alcohol para estas celebraciones. Hubo escasos compradores y se comentaba que la de ayer iba a ser una noche tranquila, en contraposición con la gran cantidad de jóvenes que se congregaron el jueves por la noche, sobre todo en la plaza del Humor. De todos modos, el viernes es el día que más desciende la afluencia de muchachos a los botellones.
Crespones negros
Por otra parte y aunque la convocatoria de la asociación de vecinos para el lucimiento de crespones negros estaba fechada para hoy, durante la jornada de ayer ya se podían ver algunos. Concretamente una vivienda de la plaza de Azcárraga lucía, por la tarde, cuatro. «Empieza mañana, pero los ponemos ya para que la gente lo recuerde», explicaba ayer el vecino que los lucía en sus ventanas.
«Ayer -decía refiriéndose a la noche del jueves- estuvo tranquilo porque este fin de semana son las fiestas y tiene que estar la plaza limpia. Habrá que esperar a la semana que viene».