El concejal de Rehabilitación, el nacionalista Mario López Rico, reabrió ayer de nuevo el debate sobre las terrazas de María Pita al señalar de que, en su opinión, «é urxentísimo iniciar a retirada destes elementos da praza». En declaraciones a una emisora de radio, el responsable del área de Rehabilitación insistió en que ese proceso «é apoiado por todo o goberno municipal, aínda que pode que para a algunhas áreas sexa menos prioritaria que para outras como a miña». Ese proceso de retirada de los polémicos chirimbolos, como fueron bautizados en su día por los ciudadanos, tendrá que hacerse, según el criterio de Mario López Rico, «de forma progresiva e co menor custe posible para o bolsillo de todos os cidadáns coruñeses». Esa decisión tiene mucho que ver con la necesidad de indemnizar a los hosteleros que han acometido importantes desembolsos para poder instalar las terrazas en el momento en el que fueron implantadas por el gobierno local presidido por el anterior alcalde, Francisco Vázquez. «É que se fixeron actuacións faraónicas e desmesuradas das que restan contratos, inversións e dereitos adquiridos pendentes que hai que solucionar», insistió López Rico. El concejal nacionalista que dirige el área de Rehabilitación señaló que la supresión escalonada de las terrazas «permitiría facer fronte ás indemnizacións» que tendrían que recibir los titulares. Frontal oposición Con estas declaraciones, Mario López Rico refrenda la postura de rechazo que siempre mantuvo el Bloque Nacionalista Galego sobre las estructuras acristaladas que bordean la plaza. Sin embargo, a pesar de sus declaraciones de que la iniciativa es apoyada por los socialistas, de esa sintonía no hay constancia oficial, al menos hasta el momento. La postura del alcalde, Javier Losada, y de su equipo de más cercanos colaboradores dista de forma considerable de la opinión del concejal nacionalista. De hecho, el área de Alcaldía dio instrucciones precisas a Esteban Lareo, concejal de Infraestructuras, para iniciar una operación de limpieza y unificación estética de todas las infraestructuras acristaladas de la plaza. Ese plan incluía la reposición de la iluminación, la sustitución de los elementos deteriorados o rotos y una campaña de limpieza regular que se pondrá en marcha en las próximas semanas. Además, la mayor parte de los hosteleros se muestran reacios a eliminar las terrazas, «sobre todo porque nos hemos gastado un dineral en ponerlas en marcha», como dice alguno de ellos.