El desfile finalizó en la plaza de María Pita con la escenificación de «A voda do ano» entre Losada y Tello
19 ago 2007 . Actualizado a las 03:11 h.a coruña | No hubo orejas, filloas ni laconada. Tampoco fue en la calle de la Torre, aunque se vieron algunos choqueiros e incluso apareció la lluvia y el frío más propios del antroido. Como un carnaval en agosto o una fiesta de la primavera en pleno verano, la Batalla de Flores llenó ayer de colorido, confeti y disfraces las calles del centro de la ciudad. La populosa comitiva -una decena de carrozas, centenares de figurantes, grupos de bailes, gigantes, zancudos y cabezudos...- recuperó su antiguo escenario y desfiló no por el paseo marítimo, sino por los Cantones y la Marina.
Un reguero de serpentinas dejó pistas más que visibles acerca de la munición empleada en la singular celebración, que, aún sin flores, confirmó lo ya sabido: el coruñés nunca falla, le gusta echarse a la calle y qué mejor excusa que uno de los actos centrales de María Pita 2007. Miles de personas se apuntaron a la fiesta salida de una rara mezcla sólo posible cuando se tienen ganas de eso, fiesta. Estaban, por supuesto, las reinas del Carnaval, pero también las meigas de San Juan, los grupos del Festival Internacional de Folclore, las comparsas, hubo piratas e indios, caballitos de mar y hasta una carroza del célebre dragón chino. Si hasta los coches históricos del rally de automóviles antiguos se sumaron a la coctelera de música, colores y mezclas imposibles.
Desde poco antes de las seis de la tarde, la calle Juana de Vega se cortó al tráfico, pero la cabalgata -tampoco llamaría tanto la atención que se hubiesen apuntado los Reyes Magos- no partió hasta las nueve. El centro, cerrado al tráfico para la ocasión, no recuperó la normalidad hasta que la larga procesión aparcó en María Pita. Allí, las comparsas -de nuevo espíritu carnavalero de humor irónico- escenificaron A voda do ano, una parodia del enlace de gobierno entre el alcalde Javier Losada (PSOE) y Henrique Tello (BNG) oficiada por monseñor Vázquez.