La Casa Galicia en Nueva York promovió la construcción de esta estatua en recuerdo del famoso político y escritor
14 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.A Coruña | Desde ayer, el busto de Emilio González López recibe a los vecinos y visitantes que acuden a la calle del mismo nombre, que bordea el barrio de Los Rosales. Hasta allí se acercaron ayer amigos, ex alumnos y miembros del gobierno local para inaugurar esta estatua, cuya construcción fue promovida por la Casa Galicia en Nueva York, con la colaboración del Ayuntamiento coruñés.
«Don Emilio, como se le conocía, trabajó muy duro por mejorar el nivel de vida de los estudiantes del Centro de Estudios Graduados de Español en Nueva York, donde actuó de mentor, profesor, agencia de empleo...», enumeró uno de sus ex pupilos, Octavio de la Suaré. También el catedrático de la UDC y gran amigo de Emilio González López Amado Rincón tuvo unas palabras de recuerdo para el famoso escritor y político, nacido en A Coruña el 13 de noviembre de 1903. En su discurso pidió que los restos de González López -que murió en el exilio a los 88 años, y fue repatriado hace 15-, fuesen llevados al Panteón de Gallegos Ilustres, y enterrados junto a los de otros destacados autores gallegos.
El alcalde en funciones, Carlos González-Garcés, agradeció a Rita Mariño, presidenta de la Casa Galicia en Nueva York, que su entidad hubiese apostado por rendir tributo a este coruñés, «del que todos estamos orgullosos. Este reconocimiento es absolutamente unánime, debido al valor social, político y como historiador de Emilio González López, cuya vida resume la de muchos emigrantes que tuvieron que abandonar su país por la Guerra Civil, y luego pudo asentarse en un país próspero donde desarrolló toda su investigación».
Temática coruñesa
Además de su faceta como historiador y político, González-Garcés también recordó el gran cariño que González López sentía por su ciudad natal, «porque fue una persona que siempre se preocupó por la temática coruñesa, siempre la ha tenido en el recuerdo y siempre fue muy querido. Por eso, se le dedicó una de las calles nuevas más importantes, como es ésta que rodea el barrio de Los Rosales».