El carbón, a cubierto 10 años después

R. Castro A CORUÑA

A CORUÑA

La Medusa ve la luz cuando ha pasado una década de las primeras protestas por el carbón Fenosa invirtió 23 millones de euros en la construcción del circuito cerrado de mineral

02 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La próxima semana, después de una década de protestas y presiones vecinales, entrará por fin en período de pruebas la Medusa que ha construido Unión Fenosa en el muelle del Centenario Este. Los técnicos de la compañía eléctrica han apurado estos días la puesta a punto de la infraestructura, comprometida por la Autoridad Portuaria desde el 2002 y que finalmente entrará en funcionamiento este año, en lo que supondrá un antes y un después para los residentes en los Castros, la Gaiteira y otros barrios de la ciudad. La intención de la compañía eléctrica es iniciar la próxima semana las pruebas en vacío, sin carbón, para comprobar el funcionamiento de todos los sistemas instalados en el recinto. Si se constata su rendimiento satisfactorio, se realizarán después las pruebas definitivas, con mineral. Para ello se utilizará una parte del carbón que ha transportado el buque C.?M.?B. Laetitia , que llegó al puerto el miércoles. Fenosa ha invertido 23 millones de euros en la construcción del circuito cerrado de carbón, que incluye, además de la Medusa, las cintas transportadoras, una torre de transferencia, el edificio técnico de control y un cargadero específico con cuatro silos con capacidad para cargar convoyes ferroviarios de hasta doce unidades. Hasta este momento, el movimiento de carbón que se envía a los silos existentes prácticamente no emite ningún tipo de partículas a la atmósfera, incluso en el momento de cargar los vagones de los trenes. Última generación El sistema está proyectado de tal manera que los brazos telescópicos de la unidad de carga bajan hasta el fondo de las unidades ferroviarias. A medida que el carbón va aumentando en volumen en el interior de los vagones, el equipo cargador se va elevando por medio de una célula fotoeléctrica impidiendo que la carga se realice desde alturas superiores a cincuenta centímetros. Una vez que el vagón está cargado, un sistema automático reduce la altura del carbón cargado hasta dejar la altura del mineral en cada uno de los vehículos ferroviarios sin alcanzar el cielo abierto. Además, los vagones están diseñados con unas pestañas en su parte posterior que impiden que el viento levante el carbón. En principio, se había diseñado un almacén semicircular diseñado por el arquitecto César Portela. Posteriormente, cuando se confirmó la construcción del puerto exterior, el proyecto varió y se redujeron sus dimensiones, con la idea de desmontarlo cuando sea operativa la dársena de Langosteira.