Historias de A Coruña | Novedad editorial La Diputación publicó una amplia revisión a la contienda más reciente, así como sus consecuencias más directas para los militares de la ciudad
28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Contra lo que algunos creían, el alzamiento de 1936 contra la República en A Coruña no fue lo sorpresivo que se suponía, sino fruto de algo planificado desde el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de ese año. Tal se afirma en el concienzudo trabajo publicado por la Diputación, bajo la dirección de Emilio Grandío, con el título de Anos de odio (1936-1939) . Grandío y sus colaboradores han trabajado especialmente con las causas del Archivo Militar Territorial IV, en las que son los propios militares implicados en el golpe quienes cuentan lo sucedido. Lógicamente, fueron oficiales de graduación media, especialmente capitanes y tenientes, los que participaron más decididamente en él, como Rañal, Varela, Leseduarte, Osset, Durán, Aranguren, Santos y Lorenzo. Los jefes, del Ejército y la Guardia Civil, eran más cautelosos. No hay que olvidar que el coronel Martín Alonso, jefe del Regimiento de Infantería con guarnición en A Coruña, había participado en el golpe fallido del general Sanjurjo en Sevilla (agosto de 1932), siendo juzgado y enviado a prisión hasta el indulto del Gobierno de centro derecha de 1934. Otra figura, el teniente coronel de la Guardia Civil, González Valles, se encontraba en A Coruña en expectativa de destino, tras los incidentes acaecidos en Madrid (donde estaba anteriormente) el 14 de abril de 1936 durante el desfile conmemorativo del quinto aniversario de la República. El propio general jefe de la VIII División Orgánica (así se denominaba la antigua Capitanía General) Enrique Salcedo Molinuevo estaba muy indeciso, pues, amigo de Sanjurjo, sabía a lo que se exponía si fracasaba el golpe y a él le quedaba muy poco tiempo para pasar a la tranquila situación de reserva. El único firme bastión con que contaba la República en A Coruña era el general Rogelio Caridad Pita, jefe de la Brigada de Infantería con guarnición en la ciudad. El libro va narrando los hechos con una mezcla de investigación fiscal, basada en el relato de los protagonistas en los juicios posteriores, y película de acción, aunque se sepa cual va a ser el desenlace final, pues las armas siempre, o casi siempre, vencen a las ideas. Por medio andaban los gobernadores civiles, que ni tan siquiera sabían si podían contar con la Guardia de Asalto y demás fuerzas de orden público bajo su mando. Los capítulos más interesantes del libro son los dedicados a la conspiración, toma y primeros días de la capital coruñesa, tras el golpe iniciado el 20 de julio con la declaración del estado de guerra, y la estructura de la represión posterior ejercida sobre los derrotados. No había que olvidar -apunta Grandío- que A Coruña era el símbolo de la República en Galicia, incluyendo el sindicalismo tanto anarquista como socialista. Aparte los ya citados hay otros militares importantes en la insurrección, como el teniente coronel Tovar y el comandante Gutiérrez de Soto (Estado Mayor), los tenientes coroneles Clarés y Benito de Haro (G. Civil), los capitanes Jack Caruncho, Castañón, Areizaga, Oliete y Garicano.