Crónica | Adiós a un reducto musical El local de Rúa Ciega, un referente para los seguidores del rock, el soul y la música negra, cerró ayer sus puertas. Uno de sus dueños deja la noche; el otro seguirá como encargado del Soweto.
30 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Es, probablemente, el pub coruñés que menos dinero ha aportado a Unión Fenosa. Al bajar las escaleras del Crápula Bar, el copero tenía garantiza la oscuridad y el buen rock and roll. «La verdad es que en luz hemos gastado siempre lo mínimo. Así el ambiente era más íntimo», admite Alberto Lodeiros, copropietario del Crápula, uno de los oasis musicales del muy bisbalero Orzán. Ayer cerró sus puertas este local de la Rúa Ciega, esa calle donde se seguirá concentrando la buena música, la del Jazz Filloa y la que Jaime coloca en las estanterías de Discos Portobello. «Ya hace tiempo que teníamos pensado cerrar, y como justo se nos acababa el contrato de alquiler, aprovechamos», explica Alberto, quien alega cansancio. «Son muchos años en la noche, y ahora trabajo mucho de día». Lo seguiremos viendo tras el mostrador de Beasto Shop (ahora en el número 3 de la calle Galera), que además de tienda es sello musical, y como promotor de conciertos «aquí, en Francia y en Portugal». Su socio, David Ferrer, se mantendrá en el crapulismo como encargado de Soweto, el local de última hora de la calle Magistrado Manuel Artime. El bar iba a cumplir nueve años dentro de unos días. Poco tiempo, pero mucho nombre. Aquí y allá: «Mucha gente de fuera venía y paraba en el Crápula porque lo conocía de oídas. Por aquí han pasado miles de grupos», asegura Alberto. Pasaron, pero para copear. Las condiciones del local no aconsejaban las actuaciones, aunque la Elephant Band presentó un disco y, años atrás, el argentino Ducid convirtió sus espectáculos teatrales de los martes en un referente de la movida coruñesa. Ha cerrado el Crápula Bar. Unión Fenosa no lo sentirá. Sí los amantes del rock, el soul y la música negra.