Muchos más años que urgencias

R. Domínguez A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Crónica | Perfil de los pacientes en el servicio del Juan Canalejo El envejecimiento complica el trabajo de la unidad hospitalaria, que respira tras la última crisis pero se prepara para más

18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?Acabo de dar el alta a una señora que va a cumplir 92 años y a ingresar a otra con 90 por un infarto», cuenta el doctor Bermúdez, médico de Urgencias del Canalejo. Son las cinco de la tarde y en la residencia sanitaria al vuelo se describe el retrato de las urgencias y una (no la única) de las razones que explican la saturación del servicio. «La mayoría son pacientes crónicos, personas mayores descompensadas», dice sin dudarlo cuando se le pide que pinte el perfil del enfermo que requiere asistencia rápida en el hospital. «Cuando digo mayores -puntualiza-, me refiero a que entre el 30 y el 40% de los que pasan a clínicas pueden tener más de 80 años». Pero, vayamos a los matices. Porque en Urgencias los hay. Y tanto. Tras el triaje inicial -donde una enfermera clasifica por gravedad los casos- existen al menos tres gamas claras: la emergencia pura y dura, que no admite demora alguna y moviliza todos los recursos en cuanto llega. Esta no tiene edad, es el accidente de tráfico, el infarto, el abdomen agudo, el derrame cerebral... A lo sumo, «suponen el 10% del total de pacientes», calcula el facultativo. Después, están los enfermos que pasan a consultas para ser explorados. Si es oportuno -placa y analítica son casi fijos-, se piden pruebas para el diagnóstico, permanecer en su caso en observación y, en función de la evolución, recibir el alta o bien ingresar. Es en este conjunto, habitualmente de los más numerosos, donde la edad media sube por encima de la jubilación. «El 70% son personas mayores descompensadas, bronquíticos, cardiópatas, reintervenidos, a veces trasplantados con fiebre -explica el experto-, aunque puede haber un porcentaje pequeño, del 5 al 10%, de diagnóstico nuevo, gente con un accidente cerebrovascular, una neoplasia, donde la edad es variable». En este conjunto de enfermos «algunos son realmente urgentes porque un asmático puede necesitar ventilación, hay bronquíticos muy severos de uvi...», aclara, y, además, se trata de pacientes que habitualmente requieren un plus de cuidados de las enfermeras y las auxiliares. De ahí que los trabajadores reclamen más profesionales. La zona más ligera -«aunque pueden ser un tercio de los que vienen», recalca- forma lo que se denomina filtro. Es el área de consultas más banales. «Aquí suele haber gente de todas las edades -añade Miguel Bermúdez- , hay mayores con dolores antiguos, lumbalgias..., pero también hay personas más jóvenes con esguinces, alguna fractura, cortes, fiebres...». De una u otra zona y con más espera de la deseada, al final dentro se quedan pocos. Los días duros, ingresan dos de cada diez.