La ciudad del agua

ÁNGEL PADÍN

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

08 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

DICE el escritor Italo Calvino que no solamente se debe recibir el agua como algo natural sino como un encuentro amoroso. Y añade que para vivir en familiaridad con el agua «los romanos pusieron en el centro de su vida pública las termas». Algo de ello se heredó en Galicia, repleta de norte a sur y de este a oeste de aguas termales y de esos balnearios con solera que son envidia y admiración de propios y extraños. Pensaba todo ello y acerca de la importancia y trascendencia de poseer agua cuando leo que el agua que llega a los hogares coruñeses es de lo más recomendable por su calidad. Ya en otra ocasión recordaba lo que un alto directivo de la empresa municipal de agua decía: si la embotelláramos no tendría rival. Afirmación que nos hace pensar que esta fuente de ingresos para un ayuntamiento sería como encontrar petróleo a la altura de La Marola. Más aún: el agua sería todavía más importante que el petróleo, pues en un invierno generoso (o en un otoño lluvioso como el actual) millones de metros cúbicos caerían gratis de las nubes y permitirían almacenarla para muchos años. Conocido este dato de la bondad de nuestra agua coruñesa yo propondría que A Coruña fuese esa Ciudad del Agua que se representaría externamente con fuentes y pequeños estanques (ya hay algunas y alguno) que lanzasen el agua al aire para solaz y buen espectáculo de todos. Un primer paso ya se desarrolla en los aledaños de Riazor con esas instalaciones de Emalcsa que tienen una magnífica presencia. Ahora nos toca respetar el uso del agua, utilizarla frecuentemente por sus bondades y conservarla como oro en paño.