Entrevista | María Bayo La cantante interpretará a Richard Strauss en el arranque de la nueva temporada de la Sinfónica hoy en el Palacio de la Ópera
26 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La soprano navarra regresa a A Coruña para participar en la temporada que señala los 15 primeros años de la OSG. Quienes añoren sus pasadas intervenciones en el Festival Mozart tendrán que conformarse. Estos días, con una niña de 2 años, María Bayo prefiere los conciertos a la ópera, que la mantiene demasiado tiempo alejada de casa. Aún así, sus seguidores podrán verla quizá en Lugo, la próxima primavera, donde cantará la ópera Rodrigo de Händel, o un poco antes en el Real madrileño, con I Pagliacci. De momento su cita más inmediata será hoy, con las evocadoras Cuatro últimas canciones de Strauss, la despedida del mundo del genial compositor alemán. -La Sinfónica celebra con usted 15 años de trabajo en común. ¿Durante este tiempo, ha visto cumplidas sus expectativas profesionales? -Nunca me he planteado grandes metas, he ido poco a poco haciendo sólo aquellos papeles que realmente me apetecían. Creo que la carrera ha ido muy bien. -Últimamente se prodiga más en conciertos que en óperas, y también en grabaciones, como la que ha realizado con Al Ayre Español de zarzuela barroca. Ese repertorio parece que le interesa especialmente... -Es que ha estado, y sigue estando, muy desatendido. La SGAE, que tanto hace por cobrar sus comisiones, debería preocuparse mucho más de promover nuestro patrimonio musical, no sólo el pop. Resulta muy difícil encontrar partituras de zarzuela en condiciones. -Durante estos años de viajar de aquí para allá, ¿ha notado cambios en la vida musical española? -Se ha avanzado mucho, ahora tenemos muchas orquestas y teatros de ópera magníficos, e incluso creo que la cultura se cuida más que en Alemania o en Francia, que viven horas bajas. Pero el déficit musical que arrastramos aún es muy grande. -Por cierto, creo que usted ha sido la primera artista que ensaya en el aún no reinaugurado Teatro Colón. ¿Qué le ha parecido? -Hice un ensayo con la orquesta para ver cómo funcionaba la acústica, que me pareció muy natural. Lo han dejado muy bonito. -Esta tarde interpreta al Strauss de los «Cuatro últimos lieder», en los que el compositor parece despedirse de una civilización que se acaba... -Son unas canciones muy especiales, con una gran orquestación, lo que conlleva mucho peligro para la voz. La gente no puede pensar que es lo mismo escucharlos en un cedé que en el auditorio. -Ahora vuelve a reencontrarse con Víctor Pablo, después del escándalo que ambos protagonizaron en el Real. ¿Usted también cree que aquellas protestas estuvieron organizadas? -No lo sé, el público de Madrid es muy especial y a veces pasan estas cosas. Procuro no mirar atrás. -Recientemente ha intervenido en la primera de las dos galas conmemorativas de los 150 años del Teatro de la Zarzuela. Con la segunda, la de los jóvenes, la crítica fue inmisericorde. ¿Qué ocurre, tan mal está la enseñanza de canto? -Este año he dado mis primeras clases magistrales, invitada por la Universidad de Bilbao, y me he encontrado con que los alumnos mostraban, en general, una preocupante falta de técnica. Y si no traes esa base, ¿cómo les vas a enseñar interpretación, que es lo que yo puedo aportarles?