Crónica | En las puertas del Coliseo desde el jueves por la tarde Llevan tatuado las iniciales de El Canto del Loco en sus brazos y los han perseguido por más de 30 conciertos. «A mis padres siempre les digo que éste es el último al que voy»
20 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?er fan es un trabajo muy duro, sobre todo si se es seguidora de El Canto del Loco. Como requisitos imprescindibles que se deben cumplir: hay que viajar desde Tenerife, Alicante, Valencia, Albacete, Madrid o incluso Londres; perseguirlos por más de treinta escenarios, y, lo más importante, tener mucha, pero que mucha paciencia para esperar la apertura de puertas. Más de cincuenta horas pasarán apostadas en el Coliseo las seguidoras de la banda madrileña, que aterrizaron en A Coruña el pasado jueves a las siete de la tarde, sabiendo que el concierto no empezaría hasta hoy, a las diez de la noche. En la maleta traen un saco de dormir y una almohada. La cama la pone el frío cemento de las inmediaciones del recinto multiusos. Afirman que no pasan frío ni se aburren, que se conocen todas, y que ya forman una pequeña familia. «¿Qué de dónde sacamos el dinero? Pues vamos ahorrando, sólo comemos pan y embutido. Dormimos en sacos de dormir o nos prestamos los coches, y también pagamos la gasolina a medias», explica Raquel Sánchez, que a sus 24 años alterna los estudios con el trabajo para poder seguir a Dani Martín y su banda. Muchas de ellas es la primera vez que visitan A Coruña, pero, «como se trata del último concierto de la gira, no me lo podía perder. Llevo un mes sin ir a casa, porque estoy en Londres, y me vine directamente aquí», confiesa Marta Lozano. Familia entera La mayoría de las fans tienen entre 15 y 25 años, aunque también las hay más maduritas. Paqui Pujalte ha viajado desde Alicante con sus hijas Irene y Adriana Aznar -que llevan tatuado las iniciales de El Canto del Loco en sus brazos-, y confiesa que también asiste a los conciertos. Sin embargo, aclara: «Yo buscaré un hotel para dormir esta noche, mientras que ellas se quedan aquí». Pero, no todos son tan comprensivos como Paqui. «Mis padres y mi familia están hasta el gorro de El Canto del Loco, y ya ni soportan la música. Siempre les digo que es el último concierto al que voy, pero nunca es el último», explica una joven de 15 años, que viajó desde Tenerife para no perderse el fin de gira del grupo madrileño. De hecho, todas ellas han preparado -a través del foro que tienen en Internet- una sorpresa para la banda de Dani Martín. «Además de echarle muchos besos, hemos pedido que todo el mundo traiga confeti para lanzar al terminar el concierto», desvelan.