La Fundación Luis Tilve distinguió a los coruñeses Antonio Vilar y Fernando Wonenburger por sus heroicas acciones
23 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Y en la Casa de los Peces. El 22 de diciembre del 2005, a las puertas de Nochebuena, y el pasado 13 de febrero, víspera de San Valentín. Estos dos lugares y estas dos fechas estarán para siempre grabados en la memoria de Fernando Andrés Wonenburger García y Antonio Vilar Perón . Seguro que todos los recuerdan. El primero, mensajero de profesión, rescató a un niño de 5 años de un incendio que se originó en la vivienda del pequeño. El segundo, biólogo del acuario, se lanzó al Atlántico para rescatar a un percebeiro que cada vez veía más lejos la tierra y la vida. Uno y otro recibieron ayer el premio de la Fundación Luis Tilve en el apartado de acción solidaria. Tan solidaria como a la organización Solidariedade Internacional de Galicia que también fue distinguida. Ahí los tienen, en el salón de actos de la Fundación Paideia donde, además, se entregaron otros galardones, como el de la categoría de traballo digno que fue para el comité de empresa de Sargadelos. Con don Agustí n «De todas las cosas que se fueron haciendo, él fue el estandarte. Estará vinculado para siempre a nuestra historia», manifiesta con emoción Francisco Pita , secretario del colegio de educación infantil y primaria de Tarrío, cuando le pregunto por la trayectoria de Agustín Mateos Vicente , don Agustín, el director desde hace más de dos décadas. Llegó a Culleredo en 1970 y cuando se construyó el centro educativo, en 1973, ya estaba allí al pie del cañón. Pasaron muchos años y ahora tomó la decisión de jubilarse y, aunque no quería «mucha fiesta», antiguos alumnos y profesores presionaron para que se le tributase un homenaje a la altura de sus merecimientos. Lo consiguieron y fue una celebración emotiva. ?es presento a Xalo Rancaño Rodríguez , alumno del colegio Víctor López Seoane. Acaba de cumplir 10 años y, como a todos los de su edad, le gusta el fútbol, tanto jugar como ver los partidos del Mundial. Hace tres años se apuntó a clases en la Escuela Municipal de Música y cuando llegó le preguntaron por el instrumento que les gustaría aprender a tocar. «Gaita, guitarra eléctrica y batería», dijo el pequeño Xalo. El profesor Eduardo Méndez Baamonde (Dubi) le enseñó a hinchar el fol gallego y hasta ahora. Tres años de ensayos le sirvieron para convertirse en un virtuoso de este instrumento y para estar hoy en la localidad pontevedresa de Tui invitado por la Real Academia Galega. Se trata de conmemorar unos juegos florales que tuvieron lugar en esa villa a finales del siglo XIX y donde hubo un certamen de gaitas en el que actuaron conocidos gaiteiros de la época y en el que destacó un niño de 9 años. «Vou a tocar Muiñeira dos campaneiros », dice Xalo ante la atenta mirada de su madre Xulia .