La avería en un avión provocó las esperas de 7 horas en Alvedro

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

Los afectados dicen que la huelga de tripulantes no causó la demora Los pasajeros del vuelo de las 13.55 con destino a Madrid subieron y bajaron de la nave dos veces. El fallo estaba en el motor

20 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?as demoras que el pasado lunes acabaron con la paciencia de los usuarios del aeropuerto de Alvedro se debieron, en parte, a la huelga de tripulantes convocada a nivel nacional. Sin embargo, los pasajeros del vuelo de Iberia con destino a Madrid previsto para las 13.55 horas se quedaron en tierra por otras causas: averías en el motor. Uno de los afectados por estos retrasos, Luis Fernández, explicó ayer que subieron y bajaron de la nave en dos ocasiones. La primera vez, el comandante explicó a través de los altavoces que el avión tenía problemas técnicos y que afectaban a una pieza imprescindible. El pasaje tuvo que bajar y regresar a la sala de embarque. Después de unas horas, volvieron a intentarlo. Cuando estaban sentados y con el cinturón abrochado, el comandante volvió a anunciarles que no podrían despegar. Esa vez el problema parecía más grave: los motores no tenían fuerza para despegar. Luis Fernández, vecino de A Coruña, relataba ayer que los pasajeros estuvieron esperando hasta las ocho y media de la tarde una solución. Finalmente, algunos pudieron llegar a Madrid porque los metieron en un vuelo de Spanair con destino a Barajas. «Otros tantos, como yo y mi mujer, nos quedamos en tierra porque perdimos la conexión desde Madrid a París. Otra chica que iba a Bruselas le sucedió lo mismo. Nos arreglaban la llegada a Madrid, aunque tarde, pero no los enlaces que habíamos contratado», explicaba indignado. Como él, la mayoría de los pasajeros de este vuelo presentaron las correspondientes reclamaciones en la oficina de Iberia. «A nosotros, por suerte, nos devolvieron parte del importe de los billetes, que no todo, porque nos dijeron que los gastos de tramitación no se abonaban», añadía. De todas formas, lo que más indignó al grupo de pasajeros afectados es que «no nos ofrecieron ni para comer, después de tenerte allí, en la terminal, esperando durante más de siete horas».