Sin permiso para «manejar»

R. García A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Reportaje | Un emigrante lleva casi dos años con el coche en el garaje Fernando de Santos no puede conducir, mientras España no convalide su permiso de Venezuela. Todas las gestiones realizadas con Tráfico no han tenido respuesta

15 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Confiesa que desde hace meses se levanta cada día con la misma obsesión en la cabeza; de vez en cuando baja al garaje y enciende el coche, aunque con ello no evita que la batería se descargue. Cuando viene una de sus hijas o su yerno lo usan, pero él no se atreve a «manejar». Fernando de Santos Pidal lleva casi dos años intentando que le homologuen en España el carné de conducir de Venezuela, donde fue emigrante durante cincuenta años, para poder conducir el coche que compró cuando retornó. Durante los primeros seis meses transcurridos desde su llegada conducía sin problemas, porque aún estaba como turista y podía hacerlo. Ahora es residente, en el municipio de Oleiros, y por lo tanto, legalmente, no puede hacerlo al no tener el carné español ni la convalidación. Fernando de Santos recuerda que hizo numerosas gestiones para la homologación de su carné, algo que, según recuerda, «le había prometido Zapatero a la colonia canaria de Venezuela: les dijo que si ganaba se homologaría el carné de conducir». También apunta que, hace unos días, el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, hizo alguna referencia al asunto, pero de forma muy poco concreta. Este emigrante de 73 años, nacido en Ferrol, se dirigió a los responsables de Tráfico de A Coruña y Madrid, si bien lamenta que la mayor parte de las veces «no hay ni siquiera con quien hablar de este asunto». De todos modos, ha logrado que le den una respuesta mínima: «Dicen que lo están estudiando en la Dirección General de Tráfico». Esto no le sirve de nada, porque, si no le convalidan el carné de conducir, «tendré que acabar vendiendo el coche», puesto que no le satisface el consejo de algunos amigos y allegados de que no pasa nada aunque salga con el coche, «porque yo quiero hacer las cosas bien, legalmente». De hecho, hasta se fue hacer las pruebas psicotécnicas, «que no me las querían hacer porque no había nada y quizá perdería los casi 40 euros que cuesta, tal y como ha ocurrido». Sostiene que superó sin problema dichos exámenes, e incluso se apuntó a una autoescuela, pero «no me encuentro en medio de esos muchachitos». Claro que no parece que necesite volver a examinarse una persona que durante los seis meses en los que tenía permiso de retornado recorrió ocho mil kilómetros, «hice un viaje desde aquí (Oleiros) a Madrid y Zaragoza».