Quejas por el abandono de la zona donde se incendió la casa

Emiliano Mouzo A CORUÑA

A CORUÑA

Culleredo Los vecinos ven en el núcleo un «foco conflictivo» El Ayuntamiento solicitó ayuda a la Xunta para erradicar varios asentamientos

06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Las investigaciones de la Guardia Civil sobre las causas que provocaron el incendio, en la madrugada del domingo, en la casa de O Souto, en Culleredo, en el cual falleció Francisco Montoya, marcarán el futuro de las actuaciones sobre el inmueble. Una vez que finalicen las pesquisas, los técnicos informarán al juez que instruye el caso, que a su vez se pondrá en contacto con el propietario de la vivienda o con el Ayuntamiento para que adopte las medidas oportunas. «Vergonzoso» Debido al mal estado en el que quedó la estructura de la casa, todo apunta a que el edificio deberá ser derruido, aseguraron especialistas en la materia. Además, tanto los vecinos de Vilaboa como varios concejales de la oposición manifestaron su malestar por la «deplorable y vergonzosa» situación en que se encuentra el pequeño núcleo de casas, entre las que está la afectada, así como las fincas colindantes. El alcalde cullerdense, Julio Sacristán, cree infundadas las críticas y recuerda a la oposición que «ese inmueble es una propiedad privada, por lo que el Concello no pudo hacer otra cosa que pedirle a sus dueños, que viven en Madrid, que cerraran la casa para evitar que entrara gente en la misma». En cuanto a la familia que ocupó la casa, Sacristán destaca el esfuerzo que se hizo con los niños desde el Concello, que «siempre fueron atendidos y puestos al abrigo de la Xunta». La oposición, en cambio, cree que el estado de la zona es de total abandono «e invita a que otras personas con distintas y peligrosas intenciones que la desafortunada familia Montoya ocupen las viviendas». Por esta razón, no dudaron en solicitar «de forma urgente» la rápida actuación del gobierno municipal para «buscar las soluciones pertinentes y erradicar ese peligroso y céntrico foco de infección y conflicto». Desean que no tenga que ocurrir «otra desgracia». Francisco Montoya Romero, de 52 años, fue enterrado a las 13.15 horas de ayer en el cementerio de Feáns. Al sepelio acudieron numerosos familiares, así como varios vecinos de Vilaboa que conocían a la víctima. Montoya era muy apreciado por las personas de la zona.