Al arquitecto del Colón le «halaga» que la reforma no le guste al alcalde

Rosa D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

Cristóbal Crespo cree que la taquilla es «la víctima propiciatoria de una acción ejemplarizante» El autor del proyecto considera que otras intervenciones son más criticables

30 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?ristóbal Crespo, uno de los arquitectos -junto con el ya fallecido Rafael Baltar, José Antonio Bartolomé, Carlos Almuíña y Antonio Raya- del nuevo Colón, se mostró ayer «sorprendido» por la polémica generada en torno a la nueva taquilla del teatro. El propio Francisco Vázquez ha solicitado a la Diputación que retire el nuevo elemento. «Me encantaría que le gustase, pero, en cierto modo, que la reforma no le guste al alcalde me halaga: él ya ha dejado muy claras cuáles son sus opciones estéticas», valoró Crespo. Como miembro del equipo encargado del proyecto, se expresó «muy satisfecho de que exista un debate en torno a la obra, porque es muy sano», aunque recuerda que «tradicionalmente ese debate se viene hurtando sobre otras intervenciones mucho más llamativas», indicó. Por ello, Crespo sospecha que en torno al Colón se ha generado una polémica «un tanto artificiosa», y alude al interés por «desviar la atención de otras obras más polémicas o concentrarla sobre la más inocente». Aunque «están a la vista de todos», el arquitecto no duda en enumerar unas cuantas: Palexco y el centro de ocio de El Puerto, el derribo del asilo de Adelaida Muro, las Adoratrices, las terrazas de María Pita o las propuestas para Tabacos y el muelle de San Diego. «A pesar de todo ello, es muy sano el debate y que la gente se exprese; y, el alcalde, como un ciudadano más, puede manifestar sus opiniones, pero de ahí a que sea un problema que al alcalde no le guste...», añadió el especialista, quien subrayó la satisfacción del equipo por el resultado de la reforma «en todos los sentidos, también desde el punto de vista estético». A su juicio, en una ciudad como A Coruña que «ha sufrido auténticos varapalos estéticos, con bastantes chapuzas -recalcó-, puede pensarse, de repente, en decir 'vamos a tirar la taquilla del Colón'». Por eso, Crespo se teme que el elemento pueda convertirse en «la víctima propiciatoria de una acción ejemplarizante. «Es más fácil tirar la taquilla que un edificio entero». Además de proporcionar espacio a cubierto para sacar las entradas, y superficie para la cartelería, cree que la reforma «aporta a todo el entorno un aire cosmopolita», y se queja de la información distorsionada que se ha dado. «Pese al cariño que le podamos tener, y yo y todo el equipo los primeros, el edificio del Colón no es la Ópera de París, arquitectónicamente es un edificio irrelevante».