Análisis | Los puntos negros del viario comarcal La mala señalización, las dificultades de visibilidad, la deficiente conservación del asfalto y curvas peligrosas son las grandes complicaciones para los conductores
27 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LOS ROSALES. El Ayuntamiento aprovechó la experiencia de Adormideras para intentar implantar la zona 30 en un barrio más poblado. De momento, pese a las restricciones, los accidentes se siguen sucediendo en la zona. CASABLANCA. La salida de la ciudad por As Xubias fue concebida como una vía para desahogar la saturada circulación de Alfonso Molina. Al ser poco utilizada, provoca que los excesos de velocidad sean más peligrosos. 1 2 PALAVEA. La Dirección General de Tráfico ha optado por colocar un radar para disuadir a los vehículos que circulan en sentido de salida de un afán excesivo por pisar el acelerador en un cruce con tres posibles direcciones A GRELA. La calle Newton resume todos los problemas del polígono industrial de A Grela. El tráfico pesado se convierte en un obstáculo que se complica por la falta de visibilidad en algunos puntos del recorrido. 3 4 ESPÍRITU SANTO. Un cruce peligroso, con una señalización mejorable, padece también los rigores de la niebla y la falta de visibilidad. Además, en las horas punta se producen numerosos atascos. CURVAS DE BIONA. Una curva seguida de una contracurva, donde la velocidad está limitada a cincuenta, es escenario de frecuentes siniestros. Fallos en los frenos han provocado que algún vehículo se estrelle contra una casa. 5 6 CURVA DE LOS CONEJOS. En la zona del Quinto Pino, en Arteixo. El final del carril de aceleración en dirección a Carballo es el escenario habitual de percances relacionados casi siempre con el exceso de velocidad. CRUCE DE MACENDA. Dos curvas muy pronunciadas, tanto en sentido de entrada como de salida, han sido escenario de accidentes mortales pese a las modificaciones introducidas por la empresa concesionaria (Fotos: KOPA). 7 8 Mientras el alcalde, Francisco Vázquez, comienza a planificar ya la cuarta ronda y la avenida de Alfonso Molina se viste de obras, la red viaria comarcal sigue acumulando puntos negros donde se suceden los siniestros. Por sus decenas de kilómetros de asfalto transitan a diario miles de vehículos. Las retenciones se suceden y son cientos los pequeños percances de los que no se tiene noticias porque se solucionan con un simple parte amistoso. Sólo una pequeña parte de las incidencias pasa a engrosar las estadísticas oficiales de siniestros. Pero cualquier conductor sabe que tras cada recodo del camino hay una pequeña trampa que, a veces, puede acabar siendo incluso letal. Las fotos que ilustran esta información muestran algunos de esos lugares temibles, aunque el censo de puntos peligrosos son muchos otros. ?ste barrio de reciente creación es un punto conflictivo sorprendente. Fue el segundo de la ciudad que se convirtió en zona 30, es decir, donde la velocidad se limita hasta esos extremos. A pesar de ello, hace escasos días se produjo un accidente mortal por atropello. Ni las bandas rugosas ni los controles de velocidad o la sucesión de rotondas han servido para evitar los siniestros. 2. El túnel de Casablanca ?ue durante semanas escenario de siniestros continuados. Una curva a la derecha con un peralte criticado por algunos automovilistas y, sobre todo el exceso de velocidad, provocaron una cascada de accidentes desde su apertura. Además, un tercer factor de riesgo era una salida lateral, de apenas cincuenta metros de ancho, en la que también se producía la incorporación de vehículos procedentes de la zona de San Diego. Se intentaron soluciones no traumáticas, con la colocación de bandas rugosas y la presencia de un radar como elemento disuasorio, aunque ninguna de ellas fructificó. A finales del 2005, la Demarcación de Carreteras optó por cerrar la salida lateral hacia Os Castros, aunque esta decisión tampoco ha servido para eliminar este punto negro. ?a avenida de Alfonso Molina es el vial que más tráfico soporta en la ciudad. Su alta densidad circulatoria no impide que el exceso de velocidad, especialmente en la zona de Palavea, sea el principal problema de la avenida. En esa zona, otro punto negro tradicional es la incorporación desde la AP-9, aunque sucesivas obras de mejora han aminorado los riesgos. Un radar fijo se suma a las medidas paliativas. ?l polígono de A Grela tiene su principal zona de conflicto en esta calle, que es uno de los ejes del tráfico pesado en el corazón industrial de la ciudad. Los vehículos pesados estacionados aparcados en doble fila reducen la visibilidad y provocan numerosas incidencias, algunas de ellas de gravedad. La confluencia entre Oleiros y Cambre tiene dos cruces en los que se registran a diario problemas. La incorporación de la gasolinera de la zona coincide con la salida hacia la ITV y una zona industrial. El exceso de velocidad y una doble curva derecha-izquierda forman un peligroso cóctel para el automovilista. La zona, además, no tiene escapatorias y las heladas son habituales. ?n el municipio de Arteixo. La desaparición de un carril provoca cruces de cláxones y algún que otro alcance. Es uno de los puntos más peligrosos de la comarca. ?ste enlace, conocido como el de Macenda, ha provocado que Audasa, la empresa concesionaria de la explotación de la autopista, redujera de dos a uno los carriles de incorporación para frenar las maniobras bruscas de los automovilistas. La curva de entrada y la de salida tienen varias víctimas mortales entre sus estadísticas de los últimos años.