?etanzos ya no será igual a partir del próximo 1 de enero. Esta Nochevieja cerrará sus puertas La Churrería después de más de cien años abierta, sesenta de los cuales fue regentada por la familia Corbella Ceán. Ayer, dos de sus descendientes, Maricarmen -de 70 años- y Esperanza -de 66- apuraban sus últimas horas al frente de este establecimiento, que heredaron de sus padres, «y que no ha cerrado ni un solo día. Sólo cerrábamos cuando se moría algún familiar». La jubilación de las dos dependientas obligará mañana a echar el cierre a uno de los locales más emblemáticos de la plaza García Hermanos, que durante muchos años fue punto de encuentro y lugar de reunión de los vecinos. Muchos de ellos lamentaban ayer la despedida de este quiosco, en el que se vendían desde periódicos,y churros hasta gominolas, y, en el que, en algunas ocasiones, se llegó a servir chupitos de aguardiente a la clientela. Futuro Maricarmen y Esperanza todavía no tienen claro qué harán a partir de ahora, pero lo que sí saben es que descartan hacer cualquier viaje. «Nunca hemos salido de aquí, y eso que nos tocaron viajes al Caribe y a varios países de Europa, y nunca fuimos», explican, al mismo tiempo que confiesan que el negocio tampoco les daba demasiadas ganancias: «Los beneficios que da sólo nos sirven para vivir de forma austera». Las dos hermanas Corbella Ceán esperan ahora que el inmueble que ha albergado La Churrería quede para el templo de Santo Domingo, «porque forma parte de él, ya que comparte una pared con la iglesia».