En directo | Al volante La Xunta ha puesto en marcha en la explanada de la Torre clases de conducción segura con las que se pretende modificar los hábitos de los jóvenes menores de 30 años
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.¿Cómo funciona en un coche de última generación el sistema de ABS? La verdad, no me he parado a pensar en ello. Pero es una de las preguntas que me hace de entrada un monitor en la clase de conducción segura. He ido a probar cómo se debe pilotar un coche en condiciones adversas. La Xunta lleva realizando desde hace catorce días en la explanada de la torre de Hércules un curso de conducción segura para jóvenes de hasta treinta años. En A Coruña se espera formar a unas quinientas personas con la intención de que consigan modificar sus hábitos de conducción. «Hay muchos conductores que cuando frenan un coche con ABS se asustan porque el pedal se mueve, vibra hacia arriba. Se mueve porque todo funciona a la vez», explica el monitor. Según él, no tenemos por qué asustarnos. Debemos de saber que es un elemento de seguridad que nos está ayudando. El curso funciona de la siguiente forma: diariamente los alumnos asisten a dos cursos. Uno por la mañana y otro por la tarde. La parte teórica dura casi una hora. En su lectura, el monitor insiste sobre los factores de riesgo. Las cifras de muertes de jóvenes en Galicia son «alarmantes» y, según él, el factor de riesgo, «son los fines de semana, la droga, el alcohol y el coche». En esta clase teórica, repasamos todos los elementos de la seguridad activa, pasiva y preventiva. Y antes de salir para las prácticas, lanzan una advertencia sobre aquellos que se dedican a «hacer todo tipo de modificaciones en sus coches». Haciéndolo sólo se consigue suprimir elementos de seguridad que, en caso de accidente, «en vez de ayudarnos, se ponen en nuestra contra». La práctica Al volante, la práctica consiste en realizar el ejercicio siempre acompañado de un monitor, que indica lo que hay que hacer simulando tácticas de conducción en situaciones adversas. Tal y como se realizaría en las vía pública. Entre derrapajes y dominio del volante cincela la voz del monitor, que anuncia que es importante que todos los conductores sepan adaptar la velocidad de su vehículo a las circunstancias. «Con esto se salvaría a muchas personas», dice. Salgo del coche algo mareado, pero con una experiencia más. Camino hacia la redacción, pienso que conducir bien es, simplemente, una cuestión de sentido común.