HERCULÍNEAS | O |
25 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.PAQUITO, ese pozo de sabiduría doctorado en la academia de la vida, sale del Materno y no para de mover la cabeza. No lo entiende. Lleva tres análisis de sangre en los últimos siete días y se muestra sorprendido. «Es muy raro», repite entre dientes. «¿Qué pasa?», pregunto entre sorprendido y extrañado. «Me han pinchado tres enfermeras distintas y ninguna me ha hecho daño», cuenta mientras recuerda la anécdota de una enfermera que no hace mucho tiempo le recordó al banderillero de Espartaco o, quizá, al picador de Jesulín. Casi al mismo tiempo, La Voz me cuenta que expertos en salvamento marítimo de esa potencia naval que es Eslovenia se encuentran en A Coruña para aprender los secretos de las medidas de lucha contra los vertidos marítimos en un puerto que ha sufrido los embates de cinco tragedias marítimas. Pero, ¿Eslovenia tiene mar?, me pregunto sorprendido. «Sí», me contesta raudo Ramón con precisión quirúrgica. «Según he podido saber, tiene cuarenta y cinco kilómetros de costa», insiste a ritmo de Trivial. Espero que no se lleven también la idea de vallar centros de ocio y cegar sus vistas al mar alegando no sé qué medidas de seguridad para unos cruceros que vienen 60 mañanas al año. RadioVoz suena en mi coche. Loreto Silvoso y Fernando Molezún desgranan armoniosamente la actualidad de la mañana. Leen un informe que dice que Santiago es el lugar de España donde más ha llovido en octubre, con 130 litros por metro cuadrado. Respiro aliviado. La normalidad vuelve a mi vida. Ya es otoño, se acerca el cambio de hora y volverá a anochecer a las seis de la tarde. francisco.espineira@lavoz.es