Un «tour» sin maillots amarillos

Patricia García Lema
Patricia García A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: JOSE C. PÉREZ

El tiempo acompañó durante todo el recorrido a ciclistas de todas las edades Los más jóvenes aguantaron el ritmo de los mayores a lo largo del paseo

12 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los verdaderos ganadores de esta simbólica carrera fueron los niños. Como auténticos profesionales, se sentaron en los sillines de sus bicicletas para pedalear sin parar los catorce kilómetros del recorrido. La generación de Los Lunnis ataca con fuerza y sólo necesitó una hora y media para meterse las calles de la ciudad en los bolsillos. En el Palacio de los Deportes, la organización estableció una parada provisional para que los más pequeños pudiesen descansar y realizar otras actividades mientras esperaban por el resto de los participantes. Pero las jóvenes generaciones aguantaron el ritmo de los más veteranos y fueron pocos los chavales que se detuvieron en este punto. Este año se batió el récord de participación. Desde la organización se informa de que cerca de 8.000 personas se sumaron a esta iniciativa organizada por RadioVoz, el Ayuntamiento de A Coruña y el Club Ciclista coruñés, con el patrocinio de Gadis, y la colaboración de Coca Cola, Deportes Cimáns, Cruz Roja, Policía Local y Protección Civil. Como en ediciones anteriores, el Día de la Bicicleta discurrió sin incidencias graves. Sólo cuatro participantes fueron atendidos por Protección Civil tras sufrir sendas caídas. Además, a pesar de que la lluvia intentó aguar la salida y la entrega de los premios, un tiempo apacible acompañó a la carrera en casi todo el recorrido. En el medio del pelotón, cuatro deportistas de excepción: Óscar Pereiro, Marcos Serrano, Ezequiel Mosquera y la campeona gallega de ciclismo, Lucía Gato. Encabezaron la marcha gran parte del tiempo, pero después se mezclaron con los otros corredores para conversar y dar consejos a los niños. Sobre las 11.30 horas, María Pita se llenaba nuevamente de ruedas. Los más pequeños esperaban su recompensa: el sorteo de los regalos. Se repartieron una tele, cuatro bicis, dos MP3, vales compra, mochilas, camisetas y balones, entre otros regalos. Hubo algunos que aprovecharon la ocasión para hacer sus reivindicaciones particulares: un hombre pidió más horas lectivas de educación física y otro, «una ciudad libre de coches».