HERCULÍNEAS | O |

10 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

MÓNICA, que nunca ha estado en Londres -todavía- mira por la ventana y se sorprende. El mar nos ha mandado este otoño una ración extra de niebla que hace que muchos se vean en la capital del imperio británico. No se ve un burro a dos pasos. De nada sirve una ventana con vistas. «Londres debe ser algo así», insiste. Será el cambio climático, piensas. La odiosa frog que cubre el Big Ben y el puente de Londres, Buckingham y el entorno del Támesis. Quizá sea que Easyjet -o Ryanair o cualquiera de esas aerolíneas que siempre nos dicen que están a punto de venir a Alvedro- haya empezado por poner el puente aéreo para la niebla. O quizá sea esa la razón por la que Alvedro sigue sufriendo la indiferencia de todas esas compañías que, aún queriendo descubrir el Finisterre a los pies de la Torre de Hércules, no se atreven a discutir con las demoras que los distintos presupuestos de Gobierno, Xunta y AENA tienen para con la terminal coruñesa. Dicen que este año sí. Como si fuera el Barcelona con la Copa de Europa. Que este año Alvedro tendrá el dinero para poner en marcha las obras del dichoso ILS que más que 2/3 habría que llamarle infinito/infinito. Tal vez en el 2007 -o en el 2008- por fin no haya que sufrir más cancelaciones por la niebla. Pero, mientras, no se consuela el que no quiere. Porque si no podemos ir a Londres en avión desde Alvedro, pues nos traemos el avión y ya haremos Portobello o Notting Hill en Mesoiro, en Visma o en el parque ofimático. Si es que no se vuelven a demorar sus plazos de ejecución y entrega. francisco.espineira@lavoz.es