Carnavales en la Barrera

Patricia García Lema
Patricia García A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Primer Rally Humorístico A las 17.30, los diez coches participantes en el peculiar concurso salían de ésta calle para cumplir su primera misión: conseguir una bombona, un mandil, una pañoleta y una escoba

08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿Qué hace toda esta gente disfrazada?», se preguntaban los que a las 17 horas atravesaban la calle de la Barrera. No se trataba de carnavales, aunque el ambiente era propio de esa festividad. Policías secretos, pollitos, caza-fantasmas, sanfermines, conejitos de Playboy, hasta unos novios, se reunieron en la mítica calle de los vinos para participar en una gincana un tanto especial, el primer Rally Humorístico organizado por la asociación de hosteleros de la Barrera. Aunque la diversión era la principal motivación, el suculento primer premio de 800 euros era el mayor atractivo de este concurso. «Venimos por pasar el rato», aseguraba Jose, uno de los participantes. «El motivo de nuestros disfraces es hacer una protesta por poner la gincana a la hora de la siesta», comentaba Gabriel, que había convertido su coche en una cama andante. Los automóviles tampoco pasaban desapercibidos. Casi todos los presentes habían caracterizado sus vehículos. «Nosotras somos los pollitos y el coche es la gallina», contaba una de las participantes. A las 17.20 el ambiente estaba en plena ebullición. En la calle, música, globos y por supuesto los diez coches inscritos en el rally, que esperaban en fila a que desde la mesa de la organización se diera la salida. La primera prueba: conseguir una bombona, un mandil, una pañoleta, una escoba y demostrar sus dotes como poetas componiendo una poesía relacionada con el concurso. El más rápido, el número 2, que tardó menos de diez minutos en cumplir la misión. A las seis, ya habían pasado todos los vehículos por la meta. La organización había entregado el sobre con la segunda prueba. Ahora, el concurso se complicaba: debían buscar un pez, un gato, un manojo de grelos, una rosa y cincuenta huesos de aceitunas. Pero como todos los premios, éste tampoco iba a ser fácil de alcanzar y a lo largo de las ocho rondas que componían el rally, las pruebas fueron cada vez más difíciles. Ser capaz de bailar una copla y una sevillana, o convencer a una señora mayor de 50 años para poder pasearla en el colo, fueron algunos de los obstáculos que tuvieron que superar los concursantes. El último de todos, resolver un jeroglífico. Ésta es la primera vez que la asociación de hosteleros de la calle de la Barrera organiza este rally. «Esperamos que se convierta en una tradición y poder celebrarlo todos los años», asegura Antonio Cao, uno de los miembros de la organización. Corazones rotos Esta asociación no para de trabajar. Para el viernes 21 tienen prevista la celebración de la tercera fiesta de los corazones rotos. «Se repartirán unos números a la gente y después el que quiera puede dejar un mensaje al corazón que más le guste», explica Antonio Cao.