Los cacos sólo se llevaron dinero y desdeñaron el resto de productos Forzaron la puerta de acceso con un gato hidráulico que abandonaron en la zona
14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los cacos se colaron la noche del martes al miércoles en el mercado de As Conchiñas para registrar todos los puestos y llevarse cuantas monedas y billetes hallaron. «Sólo dejaron las de menos de cinco céntimos», aclaraba uno de los afectados. El encargado del mercado se encontró ayer por la mañana con el acceso por la calle Barcelona forzado. Entonces, se percató de que habían tenido visita de los amigos de lo ajeno, pero lo que no esperaba es que los cacos hubieran hecho un concienzudo registro por cada uno de los puestos del mercado. Uno por uno «Han ido uno por uno, forzando las persianas -desmontándolas en algunos casos-, o abriendo cristaleras. Sólo han pasado de largo de los que están cerrados, porque, claro, ahí no iban a encontrar dinero», apuntaba Sara Nogarela, la responsable de un puesto de carnicería asaltado. La sección cárnica fue la que se llevó la peor parte. En el local numerado con el 14-15 sustrajeron 200 euros. Una de las responsables comentaba los ladrones tuvieron suerte, ya que nunca dejan tanto dinero en metálico. «Lo había guardado aquí para comprar un regalo», explicaba Noelia García. Ningún botín en especie Su padre minimiza el robo. «No entiendo cómo no se llevaron unos chorizos de Salamanca que tenemos ahí. Eso sí que vale, lo hubieran podido cambiar por mucha droga, creo yo», decía. Muy cerca de este puesto, el encargado encontró el gato hidráulico con el que los ladrones entraron en el local. «Eran unos profesionales, sólo dejaron huellas de los guantes y el gato», relataba Ildefonso Hermida, uno de los muchos placeros que está convencido de que los cacos son conocidos. «El otro día vi a alguien merodeando por aquí que no sé yo...», recordaba. La policía científica pasó parte de la mañana recogiendo muestras de las pocas huellas que dejaron los cacos, también interrogaron a los afectados. Aun así, el pesimismo predominaba entre las víctimas, que no aumentarán las medidas de seguridad. «Por ahora, vamos a arreglar lo que han estropeado. De algunos puestos no se han llevado nada, pero han dejado mal las básculas o cristales descompuestos», comentaba la carnicera Vanessa Espantoso.