El pulso de la ciudad Los campamentos urbanos juntan a 400 niños. Una familia vallisoletana es el visitante 275.000 del Museo Militar. Homenaje a cuarenta años de trabajo en La Voz
03 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El campamento urbano de la asociación Abeiro, que dirige José Antonio Rodríguez, organizó para la jornada de ayer una programación especial en la que 400 niños disfrutaron de los rincones de la ciudad. Haciendo gala de su condición de anfitriones, invitaron a los campamentos de Abertal y Xentenova, ambos de Vigo, a pasar el día en A Coruña. La diversión comenzó en el arenal situado entre la cárcel y la torre de Hércules, que fue escenario, al mediodía, de diversos juegos y actividades. Durante toda la tarde, los campamentos de estas tres asociaciones, de la Federación de Centros Juveniles Don Bosco de Galicia, visitaron diferentes puntos de la ciudad en los que continuaron con sus actividades. Entre caras sonrientes, los niños finalizaron la jornada a las siete de la tarde. La visita de una familia vallisoletana al Museo Militar pasó ayer por la mañana del anonimato al estrellato tras confirmarse su condición de visitante 275.000 del museo. Francisco Javier Antolín González, su esposa Rosario Rodríguez y sus hijos, David y Laura, entraban hacia las 12.30 horas a visitar el museo y pronto fueron sorprendidos con la gratificante noticia. Pero las sorpresas no acabaron ahí. Ante la insólita mirada de los agraciados, el coronel José Navas, director del museo, les hizo entrega de una medalla de Sargadelos y diversos obsequios, por haber sido los afortunados. La frase se escribe pronto, cuarenta años de periodismo en La Voz de Galicia, pero hay que vivirlos. Ese mérito de lujo lo tienen Julio Parrado Vázquez en la redacción y José Luis Gundín Naya, en el departamento de publicidad. Los dos dijeron adiós con el corazón en un puño, arropados por el cariño de casi un centenar de trabajadores de la empresa. El homenaje se celebró en A Estación de Cecebre. No se van dos trabajadores, se van dos bellas personas de las que nacen pocas. A ser felices.