Británicos: especie protegida

Pablo Pazos A CORUÑA

A CORUÑA

JOSE C. PÉREZ

En directo | Medidas de seguridad por la escala del «Oriana» Los pasajeros, que realizaron una visita fugaz a la ciudad, tuvieron que mostrar sus tarjetas identificativas y atravesar un detector de metales para poder regresar al trasatlántico

26 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Breve pero intensa. Así fue la estancia, ayer, del trasatlántico inglés Oriana en A Coruña. Algunos de sus 1.907 pasajeros, pese a llegar a las siete y media de la mañana y tener previsto zarpar a la una, decidieron estirar las piernas en tierra. Desde junio del año pasado, con la entrada en vigor del código ISPS, implantado a raíz de los atentados del 11-S en Nueva York, los trasatlánticos han entrado en la categoría de especies protegidas y el Puerto ha diseñado nun plan especial de seguridad. Si a esto añadimos que los ciudadanos británicos, tras los ataques terroristas del 7-J londinense, son los primeros en la lista de objetivos de Al Qaeda, se comprende en parte el despliegue montado en las instalaciones portuarias. Hasta dos controles debían pasar los pasajeros del Oriana . El primero, custodiado por un vigilante, para acceder al muelle, y el segundo, detectores incluidos, para subir al barco. Que una persona ajena al crucero pusiera un pie más allá de la verja era impensable. Los afectados, sin embargo, lo aceptaban con total normalidad. Para la mayoría, no era su primer viaje, y este tipo de medidas se han convertido en una molesta pero inevitable rutina. Ni siquiera el hecho de tener que portar una tarjeta con sus fotografías les importunaba en lo más mínimo. La razón, que despliegues de este calibre les hacen sentir «más seguros», como aseguraban, por ejemplo, Julie Steve, de Birmingham, y los miembros de la familia Rymond, residentes en Southampton. El señor y la señora McVeigh, londinenses, afirmaban soportar la situación «sin problemas», y se apresuraban a añadir, con una sonrisa, que les «encantan los españoles», pese a preguntarse «dónde se ha metido el sol». El cabeza de familia de los Luckytt, de Gilford, otros que se aventuraron a abandonar la seguridad de la nave, relataba con cierta ingenuidad que las tarjetas sólo sirven «si te pareces al de la foto». A la una de la tarde, el Oriana abandonó aguas coruñesas, después de esperar a cuatro rezagados.