21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
Uno de los atractivos de la Feria Medieval reside en la posibilidad de que el visitante acuñe su propia moneda, a modo de recuerdo. Se le ofrece la posibilidad de empuñar el martillo y emular la forma en que tradicionalmente se fabricaba el dinero. Sin embargo, según relatan sus responsables, son muchos los visitantes a los que no les gusta el resultado, porque su factura no tiene la regularidad de una moneda de curso legal, y prefieren que les den el trabajo hecho. Lo que ha quedado descartado, por el volumen necesario, es acuñar moneda propia de la feria para canjear por la convencional.