Amador Iravedra (París, 1966), vive a caballo entre A Coruña y Londres. Hoy presenta -a las 20.30 horas, en el Fórum- su último trabajo, 32 instantáneas que desvelan las entrañas del mundo circense. Una hora antes, el público podrá asistir en directo a una exhibición del ?Circo Italiano en el parque Europa. -¿Cómo eligió este tema? -Es la primera vez que expongo este tipo de fotografías, aunque llevo siete años retratando gente del circo. Cuando acabé la carrera, me di cuenta de que el tema daba juego. Además, este año el Circo Italiano me permitió trabajar más. Fui de gira con ellos. -¿Y se dejan retratar? -Trabajo desde dentro. Tampoco es muy difícil, porque a los actores les gusta exhibirse, les encantan las fotos. Es un trabajo muy agradecido. -¿Tiene algún proyecto pendiente? -Siempre tengo cosas. Tampoco me gusta hablar de lo que voy a hacer. Hay que dejarlo salir. -Alguna pista. -Tengo en mente un trabajo sobre sofás abandonados en Londres. -¿Sofás abandonados? -Sí, hay bastantes. -¿Cómo es Amador? -Curioso. Me gusta la fotografía porque te permite entrar en otro mundo, vivir otra vida. Es una llave que te permite conocer gente diferente a ti. -Dijo una vez que no participaba en premios, ¿por qué? -La verdad es que no creo en los premios. Lo ideal es dejar que actúe la creatividad.