«Breogán» reflota en A Coruña

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

JOSÉ C. PÉREZ

Reportaje | La reivindicación de una singladura histórica La Fundación Luis Seoane recupera para una exposición las velas y el timón de popa del barco hecho de mimbre y cuero que protagonizó una expedición en los años 70

01 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?a vela gallega tuvo su Fernando Alonso. En 1977 y 1978, un equipo dirigido por Fernando Alonso Montero, especialista en Prehistoria, protagonizó una hermosa y sonada singladura, la Expedición Breogán . Un barco hecho con mimbre y cuero, réplica de los que se supone usaron los celtas para surcar el océano, navegó por varias rías gallegas. «¿En qué museo está expuesto el Breogán ?», se preguntarán los no iniciados. En ninguno. La embarcación se pudrió en Ferrol entre la indiferencia institucional. La Fundación Luis Seoane de A Coruña ha recuperado algunos elementos del barco, como sus dos velas, el timón de popa y la poutada (un tipo de ancla), para la exposición O lado da sombra , en la que se recuerdan iniciativas culturales «ignoradas, raras o desacreditadas» del período 1971-1989. «Hay mucha leyenda en torno al Breogán », afirma Anxo Rabuñal, comisario de la muestra. «Muchos creen que no llegó a navegar, pero no es cierto, tal y como se puede comprobar en esta exposición». En efecto, un vídeo en súper 8 realizado por Maribel Longueira, cedido por el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI), es la prueba visual de que el velero llegó a flotar, lo que también confirman una serie de fotos. Comidas por las ratas Las velas están agujereadas. «Se las comieron las ratas», explica Rabuñal, quien las recuperó de un almacén del Museo Naval de Ferrol. Fernando Alonso, que es profesor de Historia de Gran Bretaña en la facultad de Filoloxía de la Universidade de Santiago, recuerda cómo se fabricaron a mano: «Hay una de lino, hecha con piezas del siglo XIX que encontramos en un caserío de la sierra de Outes. La otra es de cuero, y se hizo con veinticinco pieles de caballo». Viento en popa, estas velas empujaron el Breogán , un barco con once metros de eslora y tres de manga que zarpó de Noia, donde se creó, y que recorrió «las rías de Muros, Pontevedra, Vigo, A Coruña y Ferrol», apunta Alonso. En la ciudad departamental, «lo recogió la Marina, que lo llevó a puerto y lo subió al muelle». «Aguantó un año. Acabó por pudrirse», lamenta el promotor de la expedición. El sueño irlandés Así terminó un barco realizado con mimbre y cuero, «como los descritos en las crónicas de Julio César, y también como los que autores medievales posteriores dicen que utilizaban los celtas para surcar el Atlántico». Quedó demostrado, por primera vez, que era posible realizar una singladura con un velero de esas características. La expedición cumplió, pues, su objetivo. En la carpeta se quedaron otros planes, como navegar por toda la costa española, por Francia y, por qué no, alcanzar Irlanda. «La exposición me parece muy interesante, la visitaré próximamente», anuncia Fernando Alonso, que mantiene un tono tristón durante toda la charla telefónica. Lógico. El final no fue el deseado: «La situación del país no había evolucionado lo suficiente», analiza pasado el tiempo. No hubo sensibilidad política y el barco se pudrió. Su recuerdo permanece en las fotos y en el vídeo de Maribel Longueira. Recuerdo vivo del germen de aquella aventura hay en el Museo Arqueolóxico. A unos pasos de los vestigios del Breogán , en el castillo de San Antón, se expone el Borna , el primer barco que fletó el equipo de Fernando Alonso Montero. Hecho también con mimbre y cuero, es una recreación de las embarcaciones de la Edad del Bronce. De menores dimensiones que el Breogán (cinco metros de eslora y 1,7 de manga), también llegó a flotar: «Navegamos desde lo que hoy es el puente de Domaio, que entonces no estaba construido, hasta un kilómetro más allá de las Cíes», recuerda Alonso.