San Juan

La Voz

A CORUÑA

HERCULÍNEAS FRANCISCO ESPINEIRA | O |

23 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SON LAS siete de la tarde y el aire ya no huele como siempre. No hay viento del sur ni resaca de Ártabra que valga. A Coruñea chisporrotea bajo el son de brasas y braseros, ir y venir de pandillas carretando leña o tenedores batiendo el cobre contra las parrillas. San Juan es diferente. Como todas las fiestas multitudinarias, vivió a la sombra de la prohibición en la «longa noite de pedra» de la dictadura. Pero la noche más corta del año es una colección de ritos mágicos. Como aquellos que buscamos en el fuego la purificación de nuestras almas para vivir un verano inolvidable. Y qué decir de aquellas mujeres que desafían las gélidas aguas del Atlántico en toda la fachada costera coruñesa para bendecirse y pedir al dios de los mares desde fertilidad a buenas intenciones. San Juan es también la sardina, fruto de las primeras capturas de pesca de la temporada. Y también una tira de churrasco o unos criollos para aquellos con poca paciencia para desbrozar el camino de espinas del pescado. Dicen que San Juan es fiesta nacional. Pero los coruñeses lo seguimos celebrando igual. Con amigos y un trozo de pan, con un reguero de llamas que alumbra el corazón de la ciudad, gritamos sólo: Viva San Juan. francisco.espineira@lavoz.es