Rajoy baja a la arena

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

Crónica | El líder del PP visitó el mercado de A Guarda y Riazor Salió de su hotel y se zambulló en un paraíso de olores y colores en la plaza de abastos. Allí recibió mucho cariño, algún silbido y muchas palmadas en la espalda

14 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

? las doce de la mañana y sin corbata. Escoltado por un grupo de fieles encabezado por Carlos Negreira, el cabeza de lista del PP, el diputado Antonio Erias, la senadora Belén do Campo y otros ilustres, como Arsenio Fernández de Mesa, Domingo Bello o José Manuel Romay Beccaría, Mariano Rajoy salió de un encuentro con pequeños empresarios y se metió de cabeza en uno de los feudos tradicionales del vazquismo, el mercado de A Guarda. Le esperaba un público heterogéneo. Antes de entrar, se cansó de repartir besos y propaganda electoral: panfletos, pulseras, mecheros y hasta caramelos rápidamente facilitados por su comitiva. Tras entregar su chaqueta a un colaborador y sin tiempo para remangarse, entró en faena. Loli, la pescadera, se vio sorprendida por un aluvión de cámaras. «Me preguntó cómo iba el negocio, y yo le dije que muy mal, que haber si hacía algo para mejorar las cosas porque el mercado está muy parado», contaba la placera todavía sorprendida. Mientras, el paseo de Rajoy entre la surtida colección de mariscos y pescados estuvo salpicado de anécdotas. Los gritos de «presidente, presidente» eran respondidos por algunos con otros lacónicos «de qué, de qué». Hubo voces proclamando un fuerte sentimiento de izquierdas, pero la mayoría de las vendedoras colaboró en la parafernalia electoral. «Guapo, ven aquí, ¿no me vas a dar dos besos?», le gritaron desde la zona de los embutidos. «Yo también quiero», añadía otra vendedora de carne. El primer baño de masas acabó en otro de sol. En una breve caminata por el paseo marítimo, hizo un alto para saludar a los pocos bañistas que a esa hora disfrutaban de la relajante brisa marina. «Ahí tenéis, el titular, Rajoy baja a la arena», bromeaba una persona de la comitiva oficial con los periodistas que rodeaban al líder nacional del PP. Antes de disolver la marcha como el azucarillo del café con el que premió a sus acompañantes, Rajoy tuvo tiempo de cargar contra el PSOE y el BNG -«traerán la inestabilidad a Galicia»-, y de defender el proyecto de Fraga. «Nosotros sí tenemos un proyecto claro y ordenado para seguir con el progreso de Galicia», resumió.