Un desfile con gran suspense

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: FOTO BLANCO

La parada celebrada en la ciudad en 1985 se recuerda por el presunto intento de regicidio Cuando los Reyes llegaron al «Azor» tenían un bulto bajo la almohada: era un libro de vistas aéreas

28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde 1978, el antiguo desfile franquista conmemorativo de la Victoria se denominó Día de las Fuerzas Armadas, que se encuadraba en una semana llena de exposiciones, conferencias, ejercicios y otros actos dedicados al acercamiento entre la población civil y los Ejércitos. Esta celebración, siempre en los últimos días de mayo y primeros de junio, comenzó por la I Región Militar (Madrid), correspondiendo a la VIII (Galicia) realizarla en 1985. Los dos actos más significativos se celebraron el 1 de junio, sábado, con una parada naval ante la torre de Hércules, y al día siguiente, con el desfile por la avenida de la Marina y los Cantones. Ambos actos fueron presididos por el Rey, a quien acompañaban la Reina, las infantas, el presidente del Gobierno, Felipe González, y el ministro de Defensa, Narcis Serra, además de la cúpula militar. No fue hasta mediados de febrero de 1991 cuando un diario madrileño reveló un plan para asesinar a don Juan Carlos el mismo día del desfile coruñés. El método elegido era la voladura de la tribuna presidencial, debajo de la cual se habrían colocado 100 kilos de explosivos, mediante un túnel excavado a partir de un establecimiento comercial del Cantón Grande (se decía que era el número 17, pero la lógica, por la distancia, apuntaba al bajo donde estaba Máquinas Singer y hoy el edificio de la ONCE). En el «Azor» En aquella ocasión, los Reyes y sus hijas se hospedaron en el yate Azor , construido por la Armada en 1950 y utilizado por Franco en sus vacaciones estivales y algunas visitas a provincias marítimas. En el desfile naval, participaron, junto a otros buques, las fragatas de la serie Baleares y las nuevas corbetas Infanta Cristina e Infanta Elena , además del vetusto portaaviones Dédalo (superviviente de la Guerra Mundial). El acto fue transmitido por TVE, igual que el desfile del domingo. Un detalle curioso, que motivó algún comentario, fue el atraque en el muelle coruñés, frente al yate Azor , de un buque ruso dotado de grandes pantallas de radar y otros aparatos de detección. La parada militar dio comienzo cerca de la una de la tarde, durando setenta minutos. Tras ser solicitado permiso a Su Majestad por el capitán general de la VIII Región, José Buigues, abrió el desfile la columna motorizada, al mando del general jefe de la Bridot VIII, Adolfo Vara del Rey, siguiéndole el Tercio de Armada, con una sección de misiles contracarro, otra de vehículos anfibios, además de zapadores, carros de combate M-48 y un destacamento del Grupo Logístico G-1. Después pasó la columna mixta, al mando del general jefe de la Briat, José Camiñas Rivas, con diversas unidades, como la Guardia Civil, Legión (con su tradicional marcha rápida, a 143 pasos por minuto), cerrando el desfile un escuadrón a caballo de la Benemérita, en columna de a cuatro. Material vetusto En total, participaron en la parada 6.300 hombres y 580 vehículos. Iban a intervenir 132 aviones, pero las condiciones climatológicas obligaron a reducir el paso de los aparatos. La prensa madrileña, que había destacado a varios enviados especiales, como Carlos Yárnoz ( El País ), Miguel Ángel Liso ( Diario 16 ) y Fernando Rueda ( Ya ), comentó en sus crónicas la vetustez del material empleado en el desfile coruñés. En lo que coinciden muchos testigos presenciales de aquel desfile que pudo ser histórico (entre ellos el autor de estas líneas, que estaba en la tribuna de prensa, justo enfrente de la del Rey), fue en que don Juan Carlos tenía mala cara y un aspecto ligeramente descuidado, incluso en su vestimenta. Otro detalle significativo fue la ausencia del Príncipe de Asturias en el desfile. Aunque se dijo que fue una coincidencia, también se apuntó a que era una decisión muy meditada. Como anécdota, citar que cuando los Reyes fueron a acostarse en el yate Azor , encontraron un bulto debajo de la almohada. No era ninguna bomba (pues el servicio de seguridad había peinado el buque de arriba abajo), sino el libro Galicia desde el aire , editado por la Fundación Barrié y que contenía espectaculares vistas aéreas de la región.