HERCULÍNEAS | O |
03 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ME VAN a perdonar, pero estoy gordo como un ceporro. Me disculpo ante ustedes, humilde y avergonzado. Yo es que no sabía que por mi culpa y por la de quienes tragan hasta reventar los españoles vivirán dos años menos. Ahora que los gorditos empezábamos a aceptar con orgullo convivir felizmente con la papada y a tomarnos a cachondeo el diámetro del bandullo, vienen los del Ministerio de Sanidad y nos riñen; nos dicen que nuestra ansiedad onmívora dejará hecho un cisco la buena marcha de la esperanza de vida de nuestra gloriosa sociedad. Sí, no voy a negar mi condición de animal hambriento que saquea neveras sin freno ni mesura. Llámenme enfermo, si así lo desean, pero ese trance calórico me tiene atrapado. El éxito de los gordos se hundió cuando ni siquiera emergimos; y hoy, quienes aún insistimos en el cultivo de nuestras redondeces somos considerados errores de la naturaleza que conviene avergonzar para el espanto de los niños. Pues mire usted señora ministra, yo es que no me pongo a régimen porque mi voluntad está en lista de espera. Y la cita, ya sabe, me la puso para el 2050. Pero claro, en esas fechas ya estaré muerto y enterrado en un nicho de 30 metros cuadrados, por lo que le pido perdón por ocupar tanto. alberto.mahia@lavoz.es