Mañana de luto en María Pita

Adriana Blanco A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: XOSÉ CASTRO

El Ayuntamiento organizó un funeral multitudinario para despedir al Papa El coro Cantábile y el de San Nicolás acompañaron la homilía con sus cánticos religiosos

09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Banderas a media asta, sonido cansino de campanas y unas 4.200 almas en el más respetuoso de los silencios. Así se despidió A Coruña del ya bautizado como Papa grande. A Coruña no quiso ser menos y con esta ceremonia consiguió que, los que no pudieron asistir a Roma para dar la despedida a Juan Pablo II, evocaran su propia plaza de San Pedro entre los soportales de María Pita. No hubo cónclave, ni purpurados. Tampoco apuestas sobre el futuro ocupante del sillón de Pedro. Sólo miles de personas, que acompañaron con el movimiento de sus labios a los cantores de San Nicolás y Cantábile. Entre el público, muchos signos de respeto y de pesadumbre, a pesar de que para los católicos «el Papa se encuentra ahora en un lugar mejor». Son palabras de Isabel González, una mujer que aguantó de pie las casi dos horas que duró el acto. ¿Y los jóvenes? Faltó, eso sí, la participación de esa juventud que tanto siguió a Juan Pablo II. Pocos jóvenes en la plaza y presencia mayoritaria de adultos. Algunos de ellos incluso llegaron con una hora de antelación para conseguir una de las 1.200 sillas disponibles. En resumen: una misa adulta en la que el público participó con la emoción contenida de estos últimos días.